En el año 2001 vivimos una “explosión social” sin precedentes. Estuvimos al borde de la desintegración. Veníamos en caída desde 1998 aunque en un contexto global que no era de crisis. 

Después de aquel estallido, reordenadas las principales variables, los sectores medios volvieron paulatinamente a las primeras marcas, retomaron sus hábitos y vinieron años de crecimiento: volvimos a percibirnos como un país de clase media. La bonanza fue acompañada de abusos y desmanejos que la sociedad dejó pasar. Algo habitual cuando un modelo parece ir en dirección correcta. La lección es que los desequilibrios –económicos y morales– en algún momento se pagan.

A finales de 2023 nuestras encuestas mostraban el predominio de sentimientos como “desesperanza”, “cansancio”, “enojo”: el final de un ciclo de declive iniciado en 2018. Esta vez se trató de una verdadera “implosión social” (sin saqueos, sin movilizaciones disruptivas). Más silenciosa que la crisis sistémica de 2001, pero también más compleja. Con una diferencia importante: tomamos conciencia de que ya no somos un país de clase media; “somos pobres”. Fue una constatación y una aceptación durísima. Y todo en un contexto internacional complicado, donde están en entredicho la reconfiguración de la globalización y de los liderazgos.

En 2024, después del bing bang político, el sentimiento predominante era de “optimismo” y “esperanza”. Hoy, en cambio, parecen crecer sensaciones como “tristeza” y “desilusión”. Conviven con una “esperanza” y una “expectativa” que son también sostenidas por un grupo amplio.

Estas brechas, estas miradas opuestas, estas fracturas, nos permiten constatar que hay o se visualizan en este momento diferentes realidades, diferentes argentinas, dentro de los mismos sectores medios.  

Hay un 25% que dice vivir bien (13% en 2023), un 29% plantea que no le alcanza (30% en 2023), y, una amplia franja media del 45% (56% en 2023) la pelea con uñas y dientes para no caer del piso social en el que siente pertenencia. Ese 45% se compone de un 18% que llega a fin de mes y un 27% que llega pero ajustándose mucho. Son los gladiadores resilientes que probablemente definan cualquier elección si compartimos que la lógica del consumo y el humor social (clima de época) atraviesan prácticamente todas las dimensiones de la sociedad contemporánea.

Al mirar de manera transversal los resultados del sondeo de MEC y Rosario3 sobre hábitos de consumo y humor social observamos distintas aristas: 

-Que una parte importante de una sociedad hastiada decidió un salto al vacío buscando salir del círculo vicioso del deterioro permanente. Para ejemplificar esta perspectiva rescatamos de un focus group del 2023, la frase de un trabajador: “Siempre estuve mal, siempre me fue mal. Ahora aparece como candidato un loco, por qué no votar a un loco si cuando voté a los cuerdos me fue mal. Si lo voto y le va bien, perfecto. Si lo voto y le va mal, seguiré como hasta ahora: mal. No tengo nada que perder”.

-Las capas medias son las que están soportando en mayor medida el peso del momento actual, son los gladiadores, los sobrevivientes, a los que no les alcanza para llegar a fin de mes pero que dan batalla administrándose meticulosamente. Reconocen que les va peor, pero pareciera que estarían de algún modo con tendencia a mantener el rumbo (al menos por ahora) en la esperanza de que los esfuerzos valgan la pena.

-En la búsqueda por continuar en la clase media también se reconocen restricciones, se hace el duelo, se acepta la nueva realidad. Por eso las segundas marcas llegaron para quedarse y convivir con las primeras marcas; hoy una “marca emergente” ya no es necesariamente sinónimo de menor calidad. Además, entran a escena terceras marcas que desempeñan el papel de las segundas en el 2001.

-Por otro lado, el escenario competitivo muta y se complejiza, hay nuevos canales de comercialización, nuevas modalidades de consumo, otro uso del tiempo, nuevas alternativas de pago, diversas dimensiones con alto impacto cuando todo está atravesado por la búsqueda de la conveniencia. Resultado: la fidelidad a una marca o a un canal se vuelve mas lábil.

Si querés ver el informe completo, hacé click aquí.

(*) El autor es titular de la consultora MEC