Este intento de opinión sobre el clásico entre Central y Newell’s ya tenía pensada la frase de inicio antes del final del partido: “Nada nuevo bajo el sol”. Pero como el fútbol se encapricha para ser siempre impredecible, en el tiempo agregado apareció algo nuevo bajo el sol. Ganaba Central, como casi siempre desde su regreso a la máxima categoría hasta acá, pero una mala coordinación defensiva sumada a una muy buena habilitación de Ramírez para Cóccaro estampó el impensado 1 a 1 de un clásico flojo, muy friccionado, muy cortado por el árbitro, cuya premisa pareció ser no meterse en líos.
Quedó mejor parado Newell’s, porque lo empató en la agonía, porque fue en el Gigante y porque no perdió.
A Central le cayó el castigo de no poder aprovechar el golazo impactante de Avila cuando se iba el primer tiempo. Cuando Ibarra es la figura de Central en Arroyito, suele ser porque el equipo no jugó bien. Últimamente, Ibarra, que es un jugador inmenso, es la figura cuando Central juega en el Gigante.
Ninguno de los dos jugó bien en realidad, fue un desarrollo mediocre, pero Central tenía mayores obligaciones. Por la localía y por la diferencia de plantel que hay por estos tiempos entre uno y otro.
Mejor plantel no quiere decir mejor equipo. Y allí está uno de los ítems que explica el resultado, aunque el planteo inicial de Newell’s les hizo cosquillas a los de Almirón. Central tampoco mereció tanto. Lo ganaba por el golazo de Avila, pero lejos de ir a justificarlo en el segundo tiempo, intentó manejarlo. Y lo pagó en la última. Un castigo para la impericia canalla y un mimo al último intento leproso.
Perdido por perdido, Kudelka terminó con tres centrodelanteros en la cancha. Y aunque nunca dominó a Central, lo forzó a defenderse más retrasado de lo recomendable. Es más, obligó a Almirón a agregarle un defensor a una línea de fondo que empezó a jugar, un puñado de minutos, no mucho más, en inferioridad numérica.
A Newell’s todo lo que sume, sobre todo de visitante, le sirve. Pero mucho mejor le cae no perder el clásico y no tener que convivir una vez más con el impacto emocional que le genera cada derrota frente a Central.
A propósito, Central tendrá que mejorar, aunque los números lo tengan como uno de los protagonistas del fútbol argentino. No juega a la altura del plantel que tiene. Por eso es que la exigencia parece exagerada. Pero en realidad, tiene jugadores para jugar mucho mejor de lo que lo hace. Por eso el empate de Newell’s pasados los 90 es un impacto cercano a una derrota para el equipo auriazul. Debe ser, y necesita ser, más ambicioso.
Central debe mejorar porque tiene con qué. Es uno de los mejores planteles del fútbol argentino y a veces es demasiado amarrete.
Y Newell’s debe intentar ser un poco más competitivo cuando juega de visitante. Esta vez el resultado, por el momento del empate y porque fue en el clásico, le hizo un guiño. Kudelka debe aprovechar la oportunidad para que su equipo siga creciendo. La gente le demostró en el banderazo que va por el buen camino.