Tres hombres resultaron detenidos este lunes cuando personal policial ingresó a un pasillo de barrio Tablada por una denuncia que alertó sobre personas armadas. Los agentes incautaron una pistola dentro de un domicilio. Al rato, una vivienda en ese mismo corredor fue rociada a balazos y los investigadores buscaban establecer si los hechos estaban relacionados.

Pasado el mediodía, efectivos de la Policía de Acción Táctica (PAT) se dirigieron a Ayacucho y Presidente Quintana por un aviso sobre cuatro hombres armados. Siguiendo el rastro de los sospechosos, ingresaron al pasillo de Alem 4023, ubicado a la vuelta, un largo corredor que, a su vez tiene salida por calle Ayacucho.

En el pasadizo dieron con dos hombres cuya vestimenta coincidía con los datos aportados por la Central 911. Pese a un intento de escape, ambos fueron detenidos dentro de una vivienda, aseguraron voceros policiales.

Allí, según reseñaron los agentes, había un tercer hombre que quiso escapar trepando hacia un techo, pero en un desliz cayó al suelo y entonces dejó ver una pistola 9 milímetros adosada a la cintura. El arma tenía doce municiones y estaba lista para disparar.

Todos los involucrados fueron a parar a la comisaría 15ª, a disposición de la Fiscalía.

Sin embargo, la Policía debió volver al mismo pasillo en horas de la tarde. Y es que la casa de un hombre de 61 años llamado Lino recibió al menos tres balazos. Según establecieron los pesquisas, el agresor pateó la puerta y gatilló en el interior de la casa, aunque no hubo heridos. Pasadas las 17 los vecinos pudieron observar una postal diaria de la ciudad: los peritos de criminalistística recolectando posibles evidencias materiales. En este caso, fueron tres vainas 9 milímetros.

En la década pasada, la cuadra de Alem entre Doctor Riva y Centeno, signada por la presencia de búnkers de drogas en algunos de sus pasillos, se perfiló como un punto rojo en el mapa de calor de la violencia urbana. Sólo en esos cien metros, entre noviembre de 2012 y enero 2019, los ataques se cobraron once víctimas fatales –entre las que se pueden contar vecinos que quedaron en la línea de fuego, soldaditos de bandas y consumidores de droga– y decenas de heridos.