En un juicio en el que se debatieron hechos de narcocriminalidad en Rosario, un tribunal absolvió a los tres acusados de haber ejecutado a una adolescente a fines del violento 2022.

El crimen de Candela Romero fue un encargo de un recluso –no identificado– que quería muerta a la joven o a su madre en venganza por un ataque. En la investigación fueron clave los peritajes sobre armas secuestradas y vainas, más algunos mensajes recuperados de celulares, pero los jueces aplicaron el beneficio de la duda al momento de resolver. De todas maneras, los tres acusados purgarán penas de entre 6 y 7 años por el encubrimiento de vehículos, armas y una balacera.

Nicolás Daniel Spalleta (32), Franco Darío Aguiar (32) y Gonzalo Ezequiel Villalba (24) sortearon la prisión perpetua que propuso la fiscal Marisol Fabbro, ya que habían sido llevados a juicio por homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por promesa remuneratoria. El veredicto, dictado este viernes, estuvo a cargo de los jueces Hebe Marcogliese, Paola Aguirre y Nicolás Vico Gimena.

Candela Berenice Romero, de 16 años, murió ejecutada por al menos tres agresores que le dispararon nueve tiros minutos después de la hora cero del 2 de noviembre de 2022 en su casa de pasaje Achira al 600 –San Lorenzo al 8100, barrio Antártida Argentina–, en un hecho que tuvo como contexto la violencia inherente al mercado rosarino de drogas al menudeo y el descontrol penitenciario que posibilitó la comunicación con el exterior de presos ligados a la narcocriminalidad.

El frente de la vivienda donde fue ejecutada Candela.

Al verla ingresar, los gatilleros irrumpieron a los tiros en la vivienda. La chica intentó esconderse en una habitación de la planta alta, pero la persiguieron y la acribillaron. Minutos después, alertado por el ruido de los disparos y por un perro ensangrentado que apareció en su casa vecina, el abuelo de la víctima subió las escaleras siguiendo los rastros de sangre y la halló ya sin vida. La causa de muerte fue destrucción cráneoencefálica.

Una semana antes, su tío Mario Alejandro “Lalito” Martínez (37) había sido acribillado en Carranza entre Derqui y Santa Fe, a unas 12 cuadras de donde mataron a Candela.

La vivienda de Achira al 600 había estado bajo investigación como punto de venta de drogas y en agosto de 2017 fue baleada. Además, en julio de 2018 había sido allanada en el marco de una causa federal por infracción a la ley de drogas. En esa investigación la familia Martínez, apellido materno de Candela, aparecía como integrante de “La banda del mercado”, un grupo que, entre otros puntos, vendía estupefacientes en el Mercado de Concentración de Fisherton.

Detenciones

Minutos después de la ejecución de Candela, Spalleta, Villalba y Aguiar fueron detenidos tras la intervención policial derivada de un ataque a tiros contra una vivienda de calle 1707 –prolongación de Cerrito al oeste de Circunvalación– al 7700.

Los sospechosos se movilizaban en un Ford Fiesta gris que fue interceptado por el Comando Radioeléctrico en pasaje 1709 y Colombres, al sur de 27 de Febrero. El auto había sido robado dos semanas antes en un asalto en Mitre al 5000.

La persecución llegó hasta Eduardo Gómez al 2810, en barrio Godoy, donde el Fiesta estacionó frente a un aguantadero. En las inmediaciones, y tras corridas, fueron detenidos Villalba, Aguiar y Spalleta. En el domicilio la policía secuestró dos pistolas 9 milímetros que intentaron descartar y cuatro motos con pedido de captura. Sin embargo, otros cinco sospechosos que estaban en el lugar lograron escapar.

 Las motos robadas que fueron secuestradas en Gómez al 8100.

La Fiscalía sostuvo que ambas secuencias –el crimen de Romero y el posterior ataque en barrio Santa Lucía– formaron parte de un mismo raid delictivo con los mismos autores.

Los tres fueron imputados por el abuso de armas en pasaje 1707, el encubrimiento de los vehículos y luego por el homicidio de Candela Romero.

Los peritajes sobre las pistolas y las vainas secuestradas en el crimen de Candela, en el de su tío y en el ataque a tiros en Santa Lucía señalaron que una misma arma fue utilizada en los tres hechos. También hubo coincidencias con la segunda arma en dos de los episodios.

Posible móvil

De acuerdo con las evidencias de la Fiscalía, el crimen de Candela tendría relación con un intento de homicidio cometido el 1º de noviembre de 2022 en Méjico al 2000.

Esa tarde hirieron de gravedad a Maximiliano “Papu” A., de entonces 16 años, quien era el novio de Candela y también estaría ligado a la narcocriminalidad. Por razones que no fueron develadas, después de esa agresión alguien quería muertas a Candela o a su madre. La casa de Achira al 638 volvería a ser tiroteada el 21 de noviembre de 2022.

El nombre de Papu apareció en las conversaciones recuperadas del teléfono secuestrado a Spalleta. Los peritos obtuvieron archivos de audio que habían sido borrados, aunque no lograron reconstruir el resto de la conversación. “Cuchá, boludo, parece que lo pusieron a Papu, avisale al Tona que le avise a Franco, que la vamos a volar a la Noe o a la hija”, decía uno de los mensajes en referencia a Candela y su madre.

Es la segunda vez que Nicolás Spalleta, domiciliado en barrio Tablada, termina absuelto tras ser llevado a juicio por un crimen ligado a la narcocriminalidad.

El primer juicio fue el de la muerte violenta de Loca Mari, como se conocía a María Elena González (63), ejecutada el 11 de abril de 2022 en Necochea y Ameghino. Entonces se dijo que Spalleta era un “soldadito de la banda de Alan Funes”, del grupo delictivo polirrubro del Cordón Ayacucho.

El carácter de soldadito fungible de la economía del delito acaso también aplique a Franco Aguiar. En julio de 2022 lo acusaron de ser miembro de la banda de Francisco “Fran” Riquelme, un recluso con varias causas abiertas por narcocriminalidad en Empalme Graneros. Según la acusación, Aguiar rendía cuentas de las ventas de un búnker a sus superiores y dirigía los estratos inferiores de la organización. Por esa causa se encuentra en prisión preventiva y próximo a ir a juicio.