El envío de una encomienda con material explosivo a una reconocida clínica de neurorrehabilitación del barrio Abasto desató este miércoles un prolongado operativo de seguridad en el macrocentro rosarino. El paquete, que contenía sustancias detectadas por perros adiestrados de la Brigada de Explosivos, estaba dirigido a un miembro de la institución y de otra entidad de renombre de la ciudad, lo que obligó a realizar una detonación controlada en plena vía pública para neutralizar el peligro.
El incidente comenzó alrededor de las 16, cuando un llamado al 911 alertó sobre la presencia de un bulto sospechoso en Paraguay al 2000. El objeto se encontraba en un pasillo lindero que forma parte de la infraestructura de la clínica de rehabilitación allí ubicada, informó desde la tarde El Tres en vivo.
La situación dio un giro definitivo con la llegada de la sección Caninos. Campari, una perra adiestrada específicamente para la búsqueda de altos y bajos explosivos, fue la encargada de realizar la inspección técnica sobre el terreno.
Según explicaron los responsables del área, la perra utilizó la técnica de "marcación a distancia". Al detectar la materia, el animal se sienta frente al objeto, una señal inequívoca de positivo que fue confirmada en dos oportunidades por sus instructores.
El paquete en cuestión había llegado a la institución bajo la modalidad de una encomienda común. Sin embargo, su apariencia generó sospechas inmediatas: se trataba de una caja negra que ocultaba en su interior un paquete de cigarrillos de diez unidades, reforzado con cinta de embalar.
La encomienda tenía un destinatario específico. Según confirmó el secretario de Análisis y Gestión de la Información, Esteban Santantino, la persona a la que iba dirigido el bulto tiene un cargo en la clínica y otro de relevancia en otra entidad de renombre en Rosario.
Ante la confirmación de la presencia de sustancias peligrosas, los especialistas determinaron que la maniobra más segura era la detonación controlada. Este procedimiento evitó cualquier tipo de manipulación manual que pudiera poner en riesgo la vida de los agentes.
La detonación se realizó bajo estrictos protocolos y no provocó daños materiales en el edificio ni heridos. "Se colectó todo el material resultante de la reacción para ponerlo a disposición de la Fiscalía", detalló Luciana Villa, de la sección Perros de la Brigada.
A pesar de la gravedad del hallazgo, las autoridades optaron por no evacuar a los pacientes internados en el centro de salud. Se priorizó el resguardo del perímetro exterior y de las personas que circulaban por la cuadra al momento del arribo policial.
El operativo provocó un corte total de tránsito en la esquina de Paraguay e Ituzaingó, lo que generó malestar e incertidumbre. Familiares de los pacientes, que esperaban el ingreso para las visitas de la tarde, debieron aguardar en la vereda opuesta hasta que finalizó la detonación, cerca de las 20.
Por el momento, los investigadores no han establecido una hipótesis clara sobre el móvil del hecho. Santantino aclaró que no se registraron amenazas previas relacionadas con el lugar ni con el destinatario de la extraña encomienda.
La causa quedó bajo la órbita de la Fiscalía, que en los próximos días recibirá los informes periciales detallados sobre la composición química del explosivo. Cerca de las 21, las unidades policiales se retiraron del lugar, devolviendo la normalidad a una transitada zona del macrocentro rosarino.