Un almacén de barrio Godoy sufrió un escruche en la madrugada de este miércoles. Los dueños, una pareja joven que abrió las puertas del local hace poco más de un año, calcularon las pérdidas en más de 2 millones de pesos. Nahuel, uno de los titulares, lamentó el episodio que los obliga a comenzar casi desde cero y, lejos de pedir asistencia económica, solicitó a los vecinos que se acerquen a comprar sus productos para ayudarlos a sobreponerse de este difícil momento.
Según informó Almudena Munera (De 12 a 14, El Tres) desde el lugar, el hecho provocó un daño enorme a los emprendedores, quienes habían dejado sus antiguos trabajos para apostar por este comercio de barrio. Los delincuentes ingresaron al negocio y, además de llevarse una tablet y la caja registradora –que no tenía efectivo–, vaciaron gran parte de las estanterías. Hasta seleccionaron fiambres de una marca costosa en particular y se llevaron cigarrillos.
Nahuel, uno de los titulares, precisó que, de acuerdo a las cámaras de vigilancia, los ladrones permanecieron en el interior “entre una hora y una hora y media aproximadamente”. Durante ese tiempo, “se tomaron toda la dedicación de acomodar las cosas adentro para llevársela pronto”. Al enumerar los elementos sustraídos, que incluyeron bebidas, medicamentos, cajas cerradas de hamburguesas y panes de salchichas, el joven dueño ironizó: “No sé si se armaron un cumpleañito prácticamente”.
De acuerdo a los dichos de la víctima, las imágenes de las cámaras capturaron a dos sospechosos ingresando en diferentes momentos. No descarta que haya participado más gente. “Sabían bien dónde y cómo estaban dispuestas las cosas, conocían la ubicación de las cámaras –por lo que entraron ocultos– y tenían claro cómo asegurar la puerta”, indicó.
Tras radicar la denuncia correspondiente en la Comisaría 32ª, donde destacaron la buena atención policial, los jóvenes comenzaron a reforzar la persiana metálica y a instalar más alarmas y cámaras. “No te garantiza nada, pero es un preventivo, por lo menos para estar un poco más tranquilos. Para que esa misma gente que vino sepa que no está de la misma forma”, reflexionó el comerciante.
El almacenero invitó a los vecinos del barrio a acercarse al local situado en Irurtia 7700, que atiende desde las 10 hasta las 23. “Lo que le pido a la gente no es ayuda, no es plata, sino que vengan, nos elijan, nos conozcan, sepan quiénes somos nosotros, el trato que damos a los clientes, todo, y nuestros precios. Fue un golpe fuerte para nosotros, pero tratamos de seguir adelante, no centrarnos en lo negativo y poder prácticamente, en cierto modo, un volver a empezar”, cerró.