Los hermanos Santiago Emmanuel Borras, de 35 años, y Juan Cruz Borras, de 27, rindieron cuentas en la Justicia Federal por el contrabando de cocaína vía flete aéreo en dos viajes procedentes de Bolivia: los 321 kilos incautados el 12 de mayo en un campo de Villa Eloísa y los 62 kilos que el 11 de noviembre de 2025 aparecieron abandonados en una zona rural de Arequito. Precisamente, el contenido de un celular que el piloto olvidó en la aeronave siniestrada en ese vuelo del año pasado fue lo que puso la lupa de los fiscales federales sobre estos hermanos oriundos de Roldán, que hasta días atrás eran prácticamente ignotos en la geografía narco local.
Frente al juez federal Eduardo Rodrigues Da Cruz también estuvo Agustín Subiela (34), mencionado como allegado de los hermanos y supuesto “apoyo logístico” en el contrabando de cocaína. Y dos hombres de nacionalidad boliviana: José Carlos Roca López (25) y Yamil Zabala Núñez (50), sindicados como piloto y copiloto del Cessna Skylane con matrícula apócrifa que aterrizó en Villa Eloísa.
Tras el aterrizaje del martes, los Borras se fugaron por rutas de la región, evadiendo a dos brigadas de Gendarmería que les seguían los pasos gracias a un dispositivo GPS que habían colocado en una Fiat Strada que luego prendieron fuego.
En esa alocada carrera, a las 13.10, Santiago Borras embistió al cabo Pablo Miranda, que intentó frenar el paso de la camioneta. Hoy, este efectivo continúa en terapia intensiva en el Sanatorio Laprida de Rosario. Por este accionar, los fiscales le atribuyeron el delito de tentativa de homicidio.
Tras la exposición de las evidencias de cargo, el juez impuso prisión preventiva para los Borras por el plazo de un año por dos hechos de contrabando de cocaína y, en el caso de Santiago, por la tentativa de homicidio del gendarme. Subiela, en tanto, quedó detenido por 120 días por los 321 kilos de cocaína de Villa Eloísa y la supuesta tenencia de marihuana en su casa que, afirmó, era para consumo personal. Misma suerte corrieron los dos pilotos bolivianos.
Los fiscales federales Matías Scilabra, Santiago Iglesias y Santiago Alberdi indicaron que aquel 11 de noviembre un Cessna apareció siniestrado en un camino rural de Arequito. Junto al avión había un paquete con 62 kilos de cocaína (de un total que, se especula, habrían sido 400 kilos) y una pistola Glock que los narcos, que operaron de madrugada, no alcanzaron a recoger. Lo importante, sin embargo, fue el hallazgo de un celular que el piloto, identificado luego como Jorge Mario Gómez Justiniano, olvidó en el lugar.
Casualidad o no, ese mismo 11 de noviembre había sido detenido en el norte bonaerense el narco rosarino Brian Bilbao, en medio de un traslado de más de 400 kilos de cocaína, lo que llevó a especular, en un principio, que el avión de Arequito estaba vinculado con su operatoria.
Lo cierto es que el contenido de ese aparato fue clave para empezar a investigar la operatoria de los hermanos Borras que, pese a operar con cargamentos propios de las grandes ligas, cometieron errores groseros.
Por empezar, los investigadores determinaron que esa bajada de cocaína era esperada por al menos tres camionetas, dos VW Amarok y una Ford F100, que fueron identificadas por las cámaras fotomulta de Arequito. Las grabaciones comunales dieron cuenta de que en la caja de la F100 podían verse, pese a estar tapados parcialmente con una media sombra, los bultos con cocaína y un bidón de nafta que iba a abastecer el avión.
Esa camioneta F100 estaba a nombre de Juan Cruz Borras e incluso puede verse en Google Street View frente a su casa de Rioja al 700 de Roldán.
Otro desliz refiere a Santiago Borras, quien debía cumplir prisión domiciliaria luego de ser condenado en 2025 a cuatro años de prisión por una vieja causa vinculada con el transporte de dos kilos de marihuana. Al estar al cuidado de su abuela, un tribunal le otorgó la prisión domiciliaria en su domicilio de Rioja al 700 de Roldán. Como parte de los trámites, aportó una línea telefónica para ser contactado por la Justicia en caso de inconvenientes.
Lo cierto es que el seguimiento por geolocalización del celular de Borras indicó que este hombre estaba lejos de quedarse en su casa. La hoja de ruta satelital aportó movimientos en Arequito en días previos y en la madrugada del aterrizaje.
Los elementos de cargo fueron contundentes al ubicar a los hermanos Borras en Arequito antes y durante el aterrizaje del 11 de noviembre. Un video hallado en el celular del piloto boliviano prófugo mostró el recorrido de una camioneta, presuntamente manejada por Santiago Borras, evaluando la factibilidad del aterrizaje en el camino rural de Arequito.
Además, los fiscales mencionaron una denuncia en la Justicia Federal que originó una carpeta judicial donde se investiga al barra brava de Rosario Central Alejandro “Cani” Zamudio, preso por estar vinculado a la planificación del homicidio del jefe de Los Guerreros Andrés “Pillín” Bracamonte. En esa causa, un informante señala que “Zamudio contaba con la colaboración de Santi de Roldán”. Sin embargo, este dato no fue explorado.
Como sea, fue cuestión de tiempo esperar el próximo desembarco de droga. Para el 7 de mayo, la Fiat Strada de Borras ya tenía escondido un dispositivo GPS que dio cuenta de un viaje a Villa Eloísa para evaluar el terreno y preparar un eventual aterrizaje. Al día siguiente, en el domicilio de su hermano, los detectives de Gendarmería observaron el VW Gol Trend y otra Fiat Strada cuya caja estaba tapada con una lona que escondía bidones azules de combustible. El día 11, los hermanos viajaron de nuevo a Villa Eloísa para hacer otro relevamiento y “preparar la pista”.
El 12, la brigada de apenas tres gendarmes de civil que seguían a sol y sombra a los hermanos vio descender el avión con matrícula falsa en Villa Eloísa, donde esperaban las dos Strada y el Gol Trend. El escape fue rápido y, en un principio, los Borras creyeron que habían burlado la vigilancia. Pero no tardaron en caer: al otro día, un dato los ubicó en la casa de la pareja de uno de ellos en Funes. Aún no está claro cuál era su lugar en una organización que apenas comienza a ser investigada.