En un pueblo del interior de Córdoba detectives detuvieron al prófugo Samuel Elías Reyes, quien registraba pedido de captura por el homicidio de Zamir Torres, de 4 años, ocurrido en la ciudad de Frontera en julio de 2025.
La captura fue concretada por personal de la Unidad de Capturas de Alto Perfil (UCAP), dependiente de la Policía de Investigaciones (PDI), tras una serie de tareas de inteligencia, seguimiento y coordinación operativa que permitieron localizar al fugitivo en La Puerta, a 125 kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Por la captura de Reyes, el Ministerio de Justicia y Seguridad había dispuesto una recompensa de 20 millones de pesos para aquellas personas que aportaran datos relevantes que permitieran avanzar en su localización y detención. El prófugo integraba el listado de los siete delincuentes más buscados de la provincia.
El ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, ponderó que el sistema de recompensas constituye una herramienta eficaz para fortalecer las investigaciones y lograr la captura de prófugos vinculados a delitos graves. “Son delincuentes y muchas veces quienes conocen su paradero terminan aportando información. Lo importante es que la Justicia pueda actuar y que estas personas respondan por los delitos que cometieron”, señaló.
Reyes era buscado como sospechoso del ataque armado ocurrido el 9 de julio de 2025 en inmediaciones de calle 7, en la ciudad de Frontera. Como consecuencia de ese episodio fue asesinado Zamir Torres, de 4 años, mientras que su padre, Brian Martínez, alias Peladito, resultó gravemente herido.
Ese día, Peladito Martínez –un ex convicto y personaje habitual de las páginas policiales– conducía un Ford Fiesta con el niño sentado entre sus piernas cuando fueron interceptados y atacados a balazos. Martínez recibió seis disparos y Zamir, ocho, lo que le provocó la muerte en el acto. La madre del niño presenció el ataque y logró sacar al pequeño del vehículo.
Horas después del crimen, el Fiat Cronos utilizado por los homicidas fue hallado incendiado. Luego se confirmó que había sido robado en la localidad santafesina de Vila.
De acuerdo con fuentes policiales, la principal hipótesis apuntó a un ajuste de cuentas entre bandas rústicas en disputa por el control territorial del narcomenudeo. Nada nuevo en Frontera, donde el negocio de la droga se dirime con una violencia inusitada para una localidad de poco menos de 10 mil habitantes.