El juez Carlos Gazza dictó prisión preventiva sin plazo para Abel “Barba” Bertoni (40), el exconvicto imputado por haber matado a Roxana “Taty” Villarreal (58) con fines de robo en Capitán Bermúdez. Villarreal fue hallada muerta a golpes en la tarde del martes en su casa de 9 de Julio al 515, lindera a una propiedad donde Bertoni hacía trabajos de albañilería.
Según detalló el fiscal Aquiles Balbis en los Tribunales de San Lorenzo, entre las 10.57 y 11.36 del martes 6 de octubre, Bertoni ingresó a la casa de Villarreal con la excusa de realizar trabajos de albañilería, en rigor, una refacción.
Bertoni, una vez dentro, arrojó a Villarreal al suelo y le propinó múltiples golpes en la cabeza, que resultaron fatales.
Luego, arrancó la cámara de vigilancia instalada en el domicilio, otra en el patio de ingreso de la casa y se retiró por la única puerta de acceso frontal con las llaves de la víctima.
Problemas de humedad
En diálogo con De 12 a 14, Alexis, uno de los tres hijos de Roxana y quien descubrió el cuerpo, dijo acongojado: “Le tuvimos que dejar el cajón cerrado porque estaba muy desfigurada”.
Convencido de que Bertoni actuó con un cómplice, se quejó de que el imputado estuviera libre, aunque, en rigor, ya había cumplido su condena, que fue dictada en 2022: “No sé qué carajo pasa con la Justicia porque un tipo así de peligroso no puede estar en la calle”.
Alexis detalló que Roxana había tenido contacto con Bertoni porque necesitaba realizar un trabajo relacionado con la humedad que se filtraba de una casa lindera.
Roxana trabajaba de personal femenino de seguridad en boliches, entre otros lugares. No era policía retirada, como indicaban algunas versiones, contó Alexis.
El botín de el o los criminales fue magro. Apenas una alianza de oro y un celular.
Las evidencias
La Fiscalía presentó elementos de cargo que ubican a Bertoni en la escena y otras evidencias de peso.
Las cámaras de un vecino –en cuya vivienda el propio Bertoni realizaba trabajos de albañilería– lo captaron retirándose del domicilio de Villarreal, limpiándose las manos con un trapo, descartando unos lentes, para luego regresar y salir de forma definitiva con una bolsa con pertenencias.
Hasta la llegada del hijo de la víctima, que descubrió el cuerpo, y el posterior ingreso de la Policía, nadie más tuvo ingreso a la vivienda, dijo el fiscal.
Villarreal tenía un pizarrón en su casa que dio cuenta de un futuro trabajo de albañilería por el que había considerado contratar a Abel Bertoni. La pizarra decía “Abel – 1 cemento, 1 Ceresita” y un número de celular.
Según el preinforme de autopsia, la mujer falleció a causa de un fuerte golpe en la cabeza, severos traumatismos y edemas faciales y orbitales, además de hematomas en el hombro derecho, dorso y escoriaciones en ambos brazos. El acta médica constató asimismo que el cuerpo fue hallado con el pantalón y la ropa interior a la altura de los tobillos.
Ese mismo martes, Bertoni fue aprehendido en San Lorenzo al 2525 de Capitán Bermúdez y, según el dictamen del médico de Policía, presentaba heridas en el antebrazo, manos y dedos compatibles con rasguños, signos directos de defensa por parte de la víctima.
En su casa, además, hallaron la remera de Newell's y la gorra blanca captadas por las cámaras al momento del hecho.
Pasado narcocriminal
Bertoni había purgado una pena de cuatro años como miembro de la asociación ilícita que el pistolero devenido narco Alejandro “Chuky Monedita” Núñez comandó desde la cárcel de Piñero en 2021.
En agosto de ese año, la entonces Agencia de Investigación Criminal lo detuvo en La Paz y Quito, Granadero Baigorria.
Esa causa judicial, a cargo del fiscal Pablo Socca, ubicó a Barba Bertoni como chofer de los sicarios de la banda de Chuky, una organización dedicada al narcomenudeo, a extorsiones y a cometer homicidios por encargo.
Otros registros policiales de Bertoni lo ubican como víctima de un ataque a tiros en marzo de 2019 en barrio La Cerámica, ocasión en que fue internado en estado grave en el Hospital Eva Perón.