El comisario retirado Diego José Álvarez, absuelto en el juicio por la muerte de Franco Casco en Rosario –ocurrida en octubre de 2014–, denunció penalmente al fiscal Fernando Arrigo por presunto mal desempeño en la investigación por el fallecimiento del joven oriundo de Florencio Varela. La presentación la hizo ante el procurador general de la Nación Eduardo Casal.

Según la publicación realizada por Noticias Argentinas, el escrito patrocinado por los abogados Rodrigo Mazzuchini y Antonela Travesaro reclama la apertura de un sumario administrativo disciplinario y pide evaluar la posible comisión de delitos por parte de Arrigo y Marcelo De Giovani, que al momento de la instrucción de la causa era fiscal y ahora está jubilado.

A través del legajo judicial, la Justicia federal investigó la desaparición forzada y muerte de Casco, quien había sido detenido el 7 de octubre de 2014 por personal de la Comisaría 7ª de Rosario por resistencia a la autoridad y liberado esa misma noche, pero días después, su cuerpo fue hallado en el río Paraná.

En julio de 2023, tras más de un año y medio de juicio oral, el Tribunal Oral Federal número 2 absolvió a los 19 policías y al vecino acusados, aunque esa decisión fue anulada por la Cámara Federal de Casación Penal a partir de un recurso impulsado por la fiscalía y las querellas.

En ese marco, Álvarez, quien fue uno de los imputados absueltos, sostiene que la actuación del Ministerio Público Fiscal estuvo "viciada" por el ocultamiento de pruebas favorables a los policías y por la introducción de afirmaciones que, según su denuncia, contradicen lo efectivamente probado durante el debate oral.

Las autopsias

Uno de los puntos más fuertes del escrito apunta a la evidencia médica. La denuncia recuerda que se realizaron cuatro autopsias sobre el cuerpo de Casco, todas coincidentes en que no existían lesiones de origen traumático, con un diagnóstico orientativo de asfixia mecánica por sumersión.

Según la presentación, el médico forense Raúl Rodríguez habría descartado torturas "porque no tengo los elementos objetivos", mientras que la histopatóloga Adriana D'Addario detectó marcadores de asfixia por sumersión en el tejido pulmonar analizado.

La denuncia remarca que el fiscal Arrigo sostuvo su recurso casi exclusivamente en la pericia de la perito de parte Virginia Creimer, dejando de lado las conclusiones coincidentes del resto del cuerpo médico forense.

Según el escrito, Creimer habría reconocido durante su propio testimonio que únicamente "hablaba de generalidades" al referirse a supuestos signos de tortura, sin haber constatado personalmente esas lesiones.

El abogado penalista Mazzuchini, defensor de Álvarez, fue categórico respecto del origen de la muerte de Casco al hablar con Noticias Argentinas: "Franco Casco murió ahogado en la costa, en la ribera de Rosario, murió en el río Paraná".

Asimismo, agregó que ese diagnóstico surge de la propia perito del cuerpo forense de la Corte Suprema, la doctora D`Addario, quien "encontró signos de ahogamiento".

Según el letrado, las distintas juntas médicas que se realizaron "descartaron la muerte violenta" y, aunque no llegaron a una conclusión definitiva por la imposibilidad de hacer el estudio de diatomeas, "se acerca muchísimo a una muerte por ahogamiento".

Para Mazzuchini, en la causa "no hay ninguna prueba objetiva que hable de una muerte violenta".

Otro eje central de la presentación es el tratamiento que el fiscal le dio a la prueba testimonial.

Álvarez sostiene que, de 33 testimonios rendidos durante el juicio, 17 resultaron desincriminantes para el personal policial, pero que la acusación construyó su hipótesis casi exclusivamente sobre los dichos del detenido Pablo Arguello, "invisibilizando" al resto de los declarantes que negaron los hechos imputados.

Sobre Arguello, la denuncia señala contradicciones que, a su entender, resultan determinantes. Según los registros del Libro Memorándum de Guardia, el testigo se encontraba alojado en un sector distinto al que él mismo ubicó en su relato, separado por paredes que impedirían la visión directa hacia el lugar donde supuestamente estuvo Casco.

El escrito también recuerda que Arguello, al ser consultado en el debate sobre eventuales beneficios a cambio de su declaración, respondió textualmente: "No me prometieron, me cumplieron".

La presentación dedica un capítulo extenso a lo que define como cambios sucesivos en la teoría del caso por parte de la fiscalía.

Según detalla, la acusación sostuvo primero que Casco fue detenido a las 21.32 horas del 6 de octubre cerca de la estación Rosario Norte; luego, en el alegato final, ubicó la detención en una franja horaria más amplia y sin precisar el lugar; y finalmente, ante la Cámara de Casación, introdujo una tercera hipótesis basada en una comunicación radial registrada en la zona de Santa Fe y Avellaneda.

Para Álvarez, estas "tres versiones incompatibles entre sí" reflejan la ausencia de pruebas que sostengan la imputación original.