La Justicia de Venado Tuerto dictó prisión preventiva a José María Balbi, acusado por la desaparición y homicidio de Nicolás Christian Godoy, un caso que durante más de once años fue uno de los mayores enigmas policiales del sur santafesino y que en las últimas semanas comenzó a develarse a partir de nuevos testimonios y evidencias.
Según publicó el portal Venado24, la imputación se realizó el miércoles en una extensa audiencia que se desarrolló durante toda la jornada y que terminó con la resolución del juez de primera instancia Adrián Godoy de dictar prisión preventiva para Balbi como presunto autor de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, daño y encubrimiento agravado.
La investigación, al menos en esta última etapa, está a cargo de las fiscales Mayra Vuletic y Marianela Montemarini Menna, quienes reconstruyeron ante el magistrado la secuencia que, según la acusación, culminó con el asesinato del joven el 15 de julio de 2014.
Un misterio de más de una década
La desaparición de Nicolás Godoy fue durante años un misterio en Venado Tuerto. El joven fue visto por última vez cuando circulaba de madrugada en su Volkswagen Quantum acompañado por sus dos perros bóxer, Duke y Buda.
La causa permaneció durante largo tiempo sin avances significativos e incluso estuvo al borde de la prescripción, mientras el gobierno provincial llegó a ofrecer una recompensa de 8 millones de pesos para quien aportara datos que permitieran esclarecer el caso.
Según reconstruyó el portal Pueblo Regional, el 14 de julio de 2014 Godoy había salido a realizar trámites bancarios para su abuelo. Esa noche fue visto por conocidos cerca de la terminal de ómnibus y luego se perdió todo rastro.
Dos días después de su desaparición, el pedido de paradero tomó estado público y surgió un dato llamativo: también habían desaparecido los perros, que siempre acompañaban al joven. Posteriormente fueron hallados deambulando en cercanías del Parque Industrial.
Al día siguiente de la denuncia por la desaparición, el Volkswagen Quantum explotó y se incendió en un monte cercano al antiguo circuito municipal Esteban “Keni” Solián. El estruendo fue tan fuerte que se escuchó en barrios cercanos y del vehículo sólo quedó una masa retorcida de metal.
Antes del incendio, una vecina había denunciado que el automóvil permaneció estacionado con las llaves puestas en Covacevich al 700.
Se realizaron rastrillajes en campos y zanjones de la zona en busca del joven, pero nunca se halló su cuerpo.
El conflicto que habría desatado el crimen
Según la teoría del caso presentada por las fiscales, el móvil del homicidio habría sido un conflicto económico entre la víctima y Balbi.
De acuerdo con la investigación, Nicolás Godoy había comprado un vehículo a Balbi y para pagar parte de la operación entregó cheques pertenecientes a Agataura, la empresa que administraba el campo familiar.
La fiscalía sostiene que esos cheques habrían sido tomados sin autorización y con firmas falsificadas. Cuando el titular de la cuenta detectó la maniobra denunció los valores y Balbi no pudo cobrarlos.
Ese episodio derivó en una fuerte disputa entre ambos, que incluso incluyó una denuncia judicial presentada por el propio acusado.
Amigos y familiares declararon que en los meses previos a su desaparición Godoy vivía atemorizado, casi no salía de noche del campo familiar y había comprado dos armas cortas para defenderse.
La fiscal Vuletic sostuvo que Balbi habría interceptado a Godoy en la madrugada del 15 de julio de 2014, cuando la víctima circulaba en su automóvil.
Según la acusación, en ese momento le habría disparado y provocado la muerte, motivado por el conflicto económico.
Luego habría abandonado a los perros en una zona rural, trasladado el cuerpo a un sitio que todavía no pudo ser determinado y estacionado el vehículo en la zona de Covacevich al 700.
Dos días después, cuando la desaparición ya se difundía públicamente, el acusado habría retirado el auto y lo incendió fuera del ejido urbano para destruir evidencias.
La testigo que reactivó la causa
Uno de los elementos clave que impulsó el avance de la investigación fue el testimonio de una mujer de identidad reservada, identificada en el expediente como “A-1”.
Según detallaron Venado24 y Pueblo Regional, la mujer se presentó en diciembre de 2025 ante la Fiscalía para denunciar una grave situación de violencia que sufría por parte de Balbi, quien en ese momento se encontraba detenido en la alcaidía de Melincué por una causa de violencia de género.
En su declaración relató que el acusado solía hacer comentarios perturbadores sobre la desaparición del joven. Delante de familiares, incluso, se refería a Godoy como “el finadito”.
Según su testimonio, Balbi le decía reiteradamente que ella también podía “desaparecer como Nicolás Godoy”. La mujer aseguró que esas frases funcionaban como amenazas directas y que vivía con temor de que le ocurriera lo mismo.
También relató que el imputado hablaba de la víctima “con odio” y que en ocasiones afirmaba que lo había dejado “para que se lo comieran las carpas”, frase que repetía cuando la intimidaba.
La testigo describió además a Balbi como una persona violenta, con consumo de alcohol, que solía ejercer agresiones físicas y psicológicas para generar miedo.
A ese testimonio se sumaron pruebas técnicas, entre ellas el análisis de impacto de antenas de telefonía celular.
Según la fiscalía, esos registros permiten ubicar el teléfono del imputado en zonas compatibles con los desplazamientos reconstruidos por la investigación en el momento del crimen.
Además, se detectó que Balbi utilizaba múltiples líneas telefónicas y cambiaba frecuentemente los chips, una conducta que los investigadores interpretaron como evasiva.
Con ese conjunto de evidencias testimoniales y técnicas, el juez resolvió dictar prisión preventiva para José María Balbi, mientras la causa avanza hacia nuevas etapas del proceso judicial en busca de dar por esclarecida la desaparición de Nicolás Godoy, cuyo cuerpo aún no fue encontrado.