Los dos agentes de la Policía de Investigaciones que fueron detenidos el pasado martes por estar presuntamente involucrados en el allanamiento trucho y robo –de 3 millones de pesos y mil dólares– a un hombre que vive en Villa Gobernador Gálvez, ocurrido en mayo del año pasado, fueron llevados a audiencia imputativa. Se trata de José Duch y Leandro Blasetti, quienes quedaron en prisión preventiva efectiva por el plazo de ley, según resolvió la jueza María Melania Carrara. Al primero, le reprocharon haber ideado el plan criminal; al segundo, haber participado del golpe.

La audiencia se inició en el mediodía de este viernes en el Centro de Justicia Penal; el fiscal José Luis Caterina atribuyó a los dos agentes haber participado en la entradera, que fue ejecutada bajo la fachada de un allanamiento, el 19 de mayo de 2025 en Paulo VI al 900, en la vecina ciudad, hecho por el que ya había otros dos efectivos policiales acusados y un civil.

Horas antes de que empezara la imputación, la División de Asuntos Internos realizó dos allanamientos, en el barrio Luis Agote, en Rosario, y el otro en la ciudad de Santa Fe. Ambos procedimientos tendrían relación con Blasetti, uno de los policías sospechados, según indicó una fuente del caso a este diario.  

El caso

Como ya publicóRosario3, la causa tuvo su origen el 19 de mayo de 2025, cuando ingresaron a un domicilio de Paulo VI al 900 de Villa Gobernador Gálvez varias personas que vestían prendas policiales y exhibieron una supuesta orden de allanamiento por venta de droga. Allí, se alzaron con 3 millones de pesos, dos celulares y mil dólares. La víctima fue una pareja: la mujer fue abordada cuando estaba por acceder a su hogar, y el hombre –que posee viejos antecedentes policiales– estaba acostado.

Por ese allanamiento trucho, el fiscal Caterina ya imputó a varias personas. La pareja de empleados policiales Romina Galbán y Jonathan Rothar, que tuvo un breve paso por Microtráfico de la Policía de Investigaciones. Y Pablo Mogianofski, un villagalvense con prontuario abierto por narcotráfico en la Justicia Federal. Por encubrir a este último, también quedó detenido el civil Brian Cabrera.

En el hecho puntual, se cree que Mogianofski fue el chofer del Ford Focus usado para trasladar a los policías. Y se presume que los que hicieron el allanamiento ilegal –que apuntaba a mejicanear droga que no hallaron– fueron Galbán, Rothar y al menos un tercer policía. 

Ahora, a partir de nuevas evidencias reservadas Caterina postuló que ese tercer policía fue Blasetti, que fue imputado como coautor del golpe. Como impulsor del plan criminal, o instigador, el fiscal señaló a Duch. Y mencionó que en mayo del año pasado, antes del asalto los policías mantuvieron una reunión para diagramar la comisión del hecho.

Un rumor rodea la causa: al menos uno de los primeros detenidos habría aportado información a la Fiscalía en busca de aliviar su situación procesal.

El allanamiento reciente en la base de la PDI, especialmente en el área de Microtráfico, provocó un cimbronazo y ambiente de sospecha en la fuerza. La Tropa de Operaciones Especiales y Asuntos Internos también allanaron el depósito donde se cautelan las incautaciones, aunque no está claro aún si esa medida corresponde al legajo por el robo calificado en Villa Gobernador Gálvez. 

Además de las detenciones de Duch –que tenía buen nombre en el ambiente policial– y Blasetti, la Fiscalía mandó a secuestrar celulares de otros policías de alto rango de la PDI. De ello se deduce que la investigación no está cerrada.

La mejicaneada que fue robo

En junio de este año, cuando allanaron la casa de Mogianofski, en Fornieles al 600 de Villa Gobernador Gálvez, se incautaron 400 gramos de cocaína y una pistola. Por esa pérdida de droga, su pareja fue escrachada en un cartel mafioso en una escuela de esa ciudad.

Según se ventiló ya en audiencia por parte del fiscal Caterina, los policías que hicieron el allanamiento ilegal le dijeron al dueño de la casa durante el procedimiento: “Si tenés droga, es momento de arreglar ahora”.

“Vos sabés lo que yo hago acá. Esto es simple: vos no decís nada, vos no denunciás, yo no vuelvo”, se despachó uno de los uniformados, que embolsaron 3 millones de pesos en efectivo y mil dólares frente a las narices de C., el hombre, que había sido precintado.

Persecución

Antes de salir de la vivienda, uno de los policías avisó: “Si nos denunciás, el próximo allanamiento va a ser más grave”. C. se liberó de los precintos y rápidamente se subió a su Toyota Etios para buscar a los agresores. La persecución fue intensa y se extendió por varios kilómetros, con el Etios chocando la parte trasera del Focus de los agentes en varias ocasiones y el vano intento de C. de que un patrullero se acoplara a la persecución. Hasta que desde el Focus le dispararon –el plomo quedó incrustado en el Etios y más tarde sería recuperado– y C. desistió.

Operación encubrimiento

Ese mismo día, Galbán y Mogianofski pergeñaron un relato en un intento de borrar las pistas que condujeran a los autores del hecho. Así, Mogianofski hizo una denuncia en la Comisaría 21ª, donde afirmó que esa madrugada le habían robado el Focus en el Casino City Center mientras se encontraba apostando. Quien le tomó la denuncia terminó imputada por falsedad ideológica. Se trata de la inspectora Jorgelina P., que intervino a pedido de su antigua compañera Galbán, con quien ingresó a la fuerza en 2010, en la Brigada de Orden Urbano.

En la seccional, Mogianofski dio el nombre de un hermano y un número de celular inexistente. El único objetivo era insertar la captura del vehículo, y la denuncia nunca fue elevada a la Fiscalía.

Según la investigación, el Focus fue enfriado en la casa de Galbán y Rothar y, tiempo después, terminó desguazado en un desarmadero de Cochabamba al 7200. El antro fue allanado el 9 de junio de este año y allí encontraron otros dos vehículos con pedido de secuestro vigente.

Tiempo después, un dato complicó a Rothar: un cotejo vinculó el plomo recuperado del Etios de C. con su pistola reglamentaria.

Mogianosfsky cayó el pasado 9 de junio por la tarde. Foto: Asuntos Internos.