Dos policías de la brigada motorizada de Rosario fueron condenados este miércoles por la mañana por coimas y por haber favorecido a una vendedora de droga del barrio Parque Casas. Aceptaron un juicio abreviado por el que recibieron una pena de tres años de prisión efectiva más una inhabilitación absoluta por seis años. Se trata de los agentes Marcelo Damián Borovachi (28) y Ricardo Damián Font (28), que están presos desde marzo del año pasado.
En la audiencia que se celebró en el Centro de Justicia Penal, el juez Facundo Becerra homologó el acuerdo alcanzado entre los fiscales Karina Bartocci y Pablo Socca y la defensa de los agentes.
En el caso de Borovachi, la acusación fue por falsedad ideológica –seis hechos–, privación ilegítima de la libertad –cinco hechos–, allanamiento ilegal, amenazas coactivas, incumplimiento de los deberes de funcionario público –seis hechos– y tres hechos de falso testimonio.
En tanto, a Font le atribuyeron cinco hechos de falsedad ideológica, cuatro de privación ilegítima de la libertad, allanamiento ilegal, amenazas coactivas, cinco hechos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y dos hechos de falso testimonio.
La causa principal
Al comienzo de la investigación habían sido acusados seis policías de la brigada motorizada, una médica de policía y dos civiles –entre ellos, una presunta vendedora de droga del barrio Parque Casas–.
Los fiscales atribuyeron al oficial Marcelo Borovachi y los suboficiales Jesús Soria, Dylan Pérez, Lucila Bellizzi, Ricardo Font y Rodrigo Ramírez haber participado en procedimientos irregulares que buscaron beneficiar a Sandra Álvarez –la mencionada civil que también formó parte de la acusación– en la comercialización de estupefacientes en el barrio Parque Casas en perjuicio de organizaciones rivales.
En el banquillo de los imputados también fueron sentados la médica de policía Mara Romano y el civil Rubén "Rana" Gusmaroli, quien supuestamente vende armas en Parque Casas.
Según los fiscales, todo comenzó cuando balearon en julio de 2024 el domicilio de Álvarez en Castagnino al 1200. A partir de allí, por orden judicial, la casa fue incluida en un régimen de custodia policial que le fue asignada a la brigada motorizada. A partir de allí, la transera hizo "buenas migas" con el suboficial Soria, con quien entabló contacto frecuente.
El 18 de noviembre de 2024, la presunta vendedora de droga indicó a los agentes que Gusmaroli ofrecía dos pistolas con cartuchos en el barrio. El suboficial Pérez se hizo pasar por comprador, se comunicó al celular del hombre y acordó un lugar de encuentro. Cuatro días después, "Rana" cayó en la trampa. Acompañado por otra persona, fue detenido por los policías Pérez, Soria, Ramírez y Bellizi, quienes se quedaron con las armas y cobraron una coima de dos millones de pesos a cambio de liberarlo.
De acuerdo a lo explicado por investigadores a Rosario3, en lugar de dejar detenidas a las dos personas con dos armas de fuego y cartuchos, solo aprehendieron a una e informaron del secuestro de una sola pistola. De esa forma, cobraron la coima, liberaron a quien pagó, y se hicieron de otra arma cuyo destino se desconoce por el momento.
“Lo dejé libre. Metí en cana al otro. Igual, nos hicimos amiguitos. A ver si el loco se pone la 10 con nosotros y nos tira alguna data. Ya le dije dónde vive, cómo se llama, qué auto tiene, todo. Por lo menos en pelotudo no se va a poner”, le dijo Soria a la presunta dealer de la zona norte, según se contó en la audiencia.
La situación no quedó allí. Soria luego le pidió el número de celular a Gusmaroli y él brindó el suyo. Lo que buscaba, de acuerdo a la exposición de los fiscales, era generar una relación en la que el hombre le dé datos que le sirvan para procedimientos de calle.
Según comentaron los fiscales, el suboficial Soria primero escribió vía Whatsapp al "Rana", pero como éste no le respondía, fue hasta su casa, donde le exigió 20 millones de pesos a cambio de no elevar datos sobre su actividad, ya que debido a eso podía ser arrestado.
El 27 de enero de 2025 tuvo lugar el otro procedimiento que fue objeto de la audiencia. Fue en Superí al 2000, donde fueron aprehendidos una mujer de 72 años, abuela de un adolescente que vendía droga para la banda de Marcelo "Frentudo" Fernández –rival de Sandra Álvarez–, y un hombre de 31 años que ocasionalmente había ido a comprar estupefacientes al menor.
La suboficial Bellizi sacó de su chaleco balístico nueve envoltorios de cocaína y se los plantó a la mujer para generar su detención. En tanto, el suboficial Pérez golpeó con un bastón al ocasional comprador de drogas para que éste le provea de información sobre quiénes venden en esa zona, lo tiró al piso y pisó sus manos.
A ambos los trasladaron a la comisaría 10ª por supuesta averiguación de antecedentes, pero en realidad quedaron detenidos. En el caso del hombre, en la seccional se cometió un nuevo delito, ya que la médica de policía Romano señaló que no tenía lesiones visibles, cuando en realidad la situación llegó a ser constatada incluso 19 días después en una segunda revisión médica hecha por forenses a pedido de la Fiscalía.
“Seguí aguantando que te voy a quebrar las piernas”, le dijo Pérez, de acuerdo al relato de la víctima.
El hombre y la mujer fueron finalmente detenidos bajo la falsa excusa que vendían droga. Fueron imputados y pasaron 17 días detenidos hasta que en otra audiencia se resolvió otorgarles la libertad y archivar el legajo.