La situación de Rosario Motorsport, la concesionaria multimarca ubicada en avenida San Martín al 2600, suma nuevos reclamos mientras avanza una investigación penal por presuntas estafas y un proceso de concurso preventivo de acreedores.
El abogado Juan Manuel Fascia, que representa a cerca de diez personas damnificadas, contó este sábado en el programa El mejor día de la semana (Radio 2), cómo fueron algunas de las operaciones que llegaron a su estudio y cuáles son las principales hipótesis que, según planteó, deberá investigar la Fiscalía.
De acuerdo con su relato, en varios casos los clientes habían entregado sus vehículos a la concesionaria para que fueran vendidos en consignación. La operatoria denunciada tenía un punto en común: desde la firma les comunicaban que el auto había sido vendido, les solicitaban que fueran a firmar el formulario 08 para concretar la transferencia y se comprometían a entregar el dinero durante ese mismo día. “Después empezaban a dilatarlo”, señaló Fascia durante la entrevista.
El abogado sostuvo que sus clientes habían llegado a la concesionaria, en muchos casos, a través de recomendaciones de conocidos, lo que habría generado un vínculo de confianza que facilitó las operaciones.
Fascia contó que durante el viernes algunos damnificados pudieron recuperar sus vehículos porque todavía no habían sido entregados a terceros. “En algunos pocos casos pudieron recuperar el vehículo porque todavía no lo habían entregado y ellos habían advertido la maniobra de lo que venían haciendo con el 08”, explicó.
Según el abogado, también hubo personas que pudieron retirar sus autos porque se encontraban todavía en una etapa previa: “habían sido recibidos por la concesionaria y estaban siendo revisados para determinar si serían ofrecidos a la venta”.
La situación actual del local también forma parte del nuevo escenario: la concesionaria permanece con las persianas bajas, de acuerdo con lo señalado por Fascia.
Una investigación penal y un concurso preventivo
El conflicto tiene dos vías judiciales. Por un lado, ya fueron presentadas denuncias penales para que la Fiscalía determine si existió un delito. Por otro, Rosario Motorsport realizó una presentación para ingresar en concurso preventivo de acreedores.
La investigación penal quedó a cargo del fiscal Iván Enríquez. Esta semana, la Policía de Investigaciones allanó el local de San Martín al 2600 y secuestró documentación y dispositivos electrónicos, además de realizar un inventario de los vehículos que se encontraban en el lugar. Los elementos deberán ser peritados.
El concurso preventivo, por su parte, tramita ante el Juzgado de Distrito Civil y Comercial de la 10ª Nominación de Rosario. Según información publicada esta semana, la presentación todavía se encuentra en sus primeras instancias.
La cantidad de personas afectadas también podría ser considerablemente mayor que las denuncias penales actualmente agrupadas por la Fiscalía. Distintas publicaciones de esta semana mencionaron alrededor de un centenar de acreedores o damnificados en el marco de los reclamos y del proceso concursal.
Fascia sostuvo que, a partir de los casos que analiza su estudio, advierten que la operatoria habría continuado durante un período en el que la concesionaria ya atravesaba dificultades económicas.
Según su interpretación, la empresa habría seguido ofreciendo vehículos a precios inferiores a los del mercado y realizando operaciones pese a encontrarse en una situación financiera compleja. “Se veía que el fin justamente era tratar de hacerse del dinero”, afirmó.
En ese sentido, Fascia sostuvo que la Fiscalía deberá determinar también si existió participación de terceras personas en algunas de las operaciones. Incluso mencionó la posibilidad de que la investigación analice una eventual asociación ilícita, aunque aclaró que ese punto deberá ser establecido a partir de las pruebas que se incorporen a la causa.
Otro aspecto que, según planteó, deberá determinarse es qué ocurrió con los vehículos que fueron transferidos a terceros. El abogado señaló que habrá que establecer si quienes recibieron esos autos actuaron de buena fe o si pudieron existir operaciones destinadas a afectar el patrimonio de la empresa.
Para Fascia, uno de los elementos que aparece repetido entre los casos que llegaron a su estudio es la confianza inicial de los clientes. “Muchos llegaron por recomendaciones”, explicó. Según relató, esa circunstancia hizo que los compradores y propietarios de vehículos confiaran en la concesionaria para realizar operaciones que involucraban, en algunos casos, importantes sumas de dinero y la transferencia de sus propios autos.
“Es una situación que genera mucho remordimiento porque muchos llegaron por recomendaciones y si no trascendía esto, la rueda iba a seguir”, sostuvo.
La Justicia deberá ahora determinar qué ocurrió en cada una de las operaciones denunciadas, cuál es la cantidad real de personas afectadas y si los incumplimientos comerciales denunciados pueden derivar en responsabilidades penales.