Personal policial localizó en las últimas horas a “Metra”, como se conoce a un hombre de 36 años señalado como exhibicionista y agresor sexual. Fue casi un mes después de que fuera escrachado públicamente por manosear y mostrarle el pene a la empleada de un almacén de la zona norte de Rosario, episodio que le valió el mote de “sátiro”.
Matías B., de 36 años, fue aprehendido el viernes en inmediaciones de un refugio municipal de la zona oeste de Rosario. Personal de la División Judiciales lo encontró allí tras una breve investigación en la zona del domicilio de familiares del sospechoso, en Washington y Medrano. El dato que surgió es que Metra se encontraba en “situación de calle” y lejos de su vivienda habitual.
La detención de Metra fue solicitada por la Fiscalía de Delitos Sexuales en turno. No está claro cómo transcurrió casi un mes entre la denuncia y las actuaciones judiciales que llevaron al arresto.
El sátiro quedó expuesto el 15 de diciembre a partir de un informe del programa De 12 a 14 (El Tres) desde la zona de Superí y Valentín Gómez, donde se encuentra un almacén atendido por una joven que, en la mañana del 14 de diciembre, fue víctima del accionar del denunciado. Según se relató, el hombre se hizo pasar por cliente, la manoseó y le exhibió el pene en la puerta del comercio. La joven alcanzó a fotografiar al abusador in fraganti: en la puerta del comercio, detrás de la reja, y exhibiendo las partes íntimas.
Mabel, la madre de la empleada, contó el episodio y pidió la detención del agresor: “Necesito que lo puedan encontrar pronto para que mi hija pueda trabajar tranquila, sin estar con miedo”.
A raíz del reportaje y la difusión de la foto, varios vecinos aportaron la identidad del sospechoso en redes sociales y mencionaron que, además de los delitos sexuales, Matías B. tendría causas por robos y hurtos.
La joven víctima relató al personal policial que esa mañana apareció un hombre a comprar en el almacén, preguntando precios y formas de pago. Luego solicitó agua y, al devolver la botella, la tomó del brazo y la manoseó, para luego retirarse del lugar. Minutos después, el mismo individuo regresó, se bajó el pantalón y exhibió sus partes íntimas, profiriendo expresiones hacia la víctima.