Este martes, una mujer de 33 años fue atacada de forma letal por un joven de 23 años en el interior de un departamento del barrio Luis Agote. El hecho ocurrió a la una de la mañana. Facundo, un vecino del mismo edificio que, tras escuchar los desesperados pedidos de auxilio, decidió intervenir, alertó a las fuerzas de seguridad y terminó descubriendo el cuerpo de la víctima en el balcón de la vivienda. Tras el rápido accionar comunitario, el atacante fue detenido mientras intentaba escapar.
En diálogo con Radiópolis (Radio 2), Facundo, quien vive en el tercer piso del inmueble ubicado en Crespo al 500, relató paso a paso el dramático episodio que sacudió la tranquilidad de la madrugada. Según precisó, todo comenzó alrededor de la una de la mañana, momento en el que la violencia escaló. “Se sintieron gritos de auxilio, para lo cual procedí a cambiarme y bajamos con una vecina”, describió.
Al llegar al primer piso, donde residía el victimario, el escenario ya había cambiado por completo: “Ya cuando bajamos, no se sentía más nada, no había más ruido, salieron el resto de vecinos del piso y quedaba un solo departamento, que era de donde vino el grito”.
Otra de las vecinas que participó activamente del improvisado rescate narró cómo se vivieron esos instantes de desesperación. “Él le tapó la boca, se escuchaban los gritos de ella a través de su boca porque estaba como tapada. Apenas yo escucho eso, es como que me quedo, trato de definir si se estaban riendo, si qué estaba pasando, cuando entiendo el auxilio, grito que yo voy a llamar a la Policía”, precisó la mujer.
Se comunicó de inmediato al 911, permitió que un patrullero policial arribara al lugar en apenas tres minutos. Sin embargo, los efectivos se toparon inicialmente con un obstáculo legal para irrumpir en la propiedad. “No podíamos ingresar porque, al no escuchar ruidos ni nada, era una violación a la propiedad”, explicó el testigo sobre la limitación que tenían los uniformados en ese preciso momento.
El hallazgo en el balcón
Fue en ese instante de incertidumbre cuando el vecino tomó una determinación clave que cambió el rumbo del operativo. “A mí me llamó mucho la atención que se dejaron de sentir gritos, a lo cual procedí a saltar el balcón y a encontrar el cuerpo”, confesó con crudeza. Lo que sus ojos presenciaron lo marcará para siempre: “Me asomé por el balcón y vi el cuerpo enrollado en sábanas. El arma la tenía clavada en el cuello”.
El impacto de la escena lo impulsó a alertar desesperadamente a la Policía, que, ante la falta de indicios desde el exterior, ya estaba a punto de retirarse. “Yo me quedé, si hubiera entrado, no tenía arma, no tenía con qué defenderme. Me asomé, vi el cuerpo y los policías ya se estaban yendo, y mi primera reacción fue salir y gritar”, relató Facundo, cuya participación fue calificada como vital para asistir a la Justicia.
El perfil del agresor
Respecto al autor del hecho, el testigo aportó que se trata de un joven de 23 años que, hasta donde sabía, trabajaba en un bar. El contacto entre ambos era mínimo, limitado a un cruce cordial en los pasillos: “No lo sé, hola y chau”. En tanto, sobre la víctima, aclaró que no vivía en el edificio. “No se sabe quién era la chica, no se sabe la relación. Ella no vivía acá”, puntualizó el joven basándose en lo poco que conocía del inquilino.
Si bien Facundo aseguró no haber escuchado discusiones previas debido a que su departamento se encuentra dos pisos más arriba, reveló que otras personas del lugar ya habían advertido conductas agresivas en el primer piso. “Los demás vecinos sí habían escuchado, ya hubo un altercado la semana pasada”, concluyó.
Finalmente, y gracias a los gritos de alerta del testigo, el atacante, que terminó escapándose por el balcón, pudo ser acorralado y detenido en el primer piso del complejo.