La investigación por la muerte de Izan Aguirre Mendoza, el niño de seis años encontrado sin vida en una vivienda de San Justo, sumó nuevos elementos mientras la Fiscalía continúa con la recolección de pruebas. La necropsia determinó que el murió como consecuencia de una asfixia mecánica provocada, por lo que los médicos forenses establecieron que se trató de una muerte violenta.
De todos modos, todavía restan estudios bioquímicos y anatomopatológicos para completar las conclusiones médico-forenses.
En medio de la investigación, el abuelo paterno del niño, Juan Aguirre, habló públicamente sobre lo ocurrido, contó cómo llegó a la vivienda y cómo encontró a la madre del chiquito, que permanece detenida y es la principal sospechosa.
Aguirre relató que comenzó a preocuparse porque la mujer no respondía sus mensajes ni sus llamados. Primero fue su esposa hasta la vivienda y, al no obtener respuesta, él decidió acercarse.
“Yo le mandé mensaje, la llamaba a ella y nada, no me contestaban. Entonces vino mi señora, le golpeaba y no contestaba ninguno de los dos. Vine, me preocupé, empujé la puerta y la pude abrir. Y bueno, me encontré con eso. Es un cuadro que no se lo deseamos a nadie”, sostuvo.
Según su relato, encontró a la madre junto al cuerpo del niño y observó en ella un comportamiento que le resultó completamente extraño. “Cuando yo la vi, le hablaba y le decía: ¿Qué hiciste, Rocío?. Y ella no era ella, era otra persona, parecía”, relató.
El abuelo contó que la mujer manifestaba no saber qué había ocurrido. “Ella decía que no era ella, que no sabía lo que pasó. No sabía nada, era otra persona en el cuerpo de ella”, señaló.
Aguirre también utilizó una expresión para describir lo que percibió en ese momento: “Ella como que estaba poseída. No sé. Ella decía que mi nietito hablaba con una voz como un demonio. No podíamos entender lo que nos decía, no sabíamos lo que nos estaba diciendo”.
“Ella lo tenía abrazado en la cama, como normal sería. Lo tenía abrazado en la cama”, sostuvo. Uno de los principales puntos del testimonio del abuelo fue la defensa de la relación entre Izan y su madre. Aguirre aseguró que nunca había observado situaciones de violencia o maltrato hacia el niño.
“No hay nada que indique un maltrato o una violencia de parte de ella. Jamás nosotros vimos maltrato de ella ni de ningún integrante de la familia. Es más, ella era como nuestra hija”, afirmó.
El abuelo también negó que hubiera antecedentes de consumo de drogas por parte de la mujer y rechazó las versiones que comenzaron a circular en redes sociales. “Nos duele las cosas que estamos viendo por ahí en Facebook. Gente, sin saber nada, ni siquiera conocerla, capaz ni conocernos nosotros. Mucha gente habla porque habla, porque puede escribir un mensajito en Facebook y escribe cualquier pavada”, cuestionó.
Además del resultado de la necropsia, los investigadores incorporaron otros elementos a la causa. Uno de ellos es el hallazgo de cabellos en las manos del niño, que está siendo analizado como un posible indicio de resistencia durante el episodio.
La Fiscalía también continúa con el análisis de los dispositivos electrónicos secuestrados, la búsqueda de testimonios y el relevamiento de cámaras de videovigilancia de la zona.
Consultado sobre la posibilidad de que hubiera intervenido una tercera persona, Aguirre evitó hacer afirmaciones. “Para mí fue algo que pasó en el estado en que ellos se encontraban. Algo pasó ahí, pero entre ellos nomás. No puedo decir que haya habido otra persona porque no sé. Yo no sé lo que pasó realmente”, dijo.
La investigación está a cargo de la fiscal Daniela Montegrosso, con colaboración de la Unidad Fiscal Especial de Homicidios de Santa Fe.
La madre de Izan, de 22 años, continúa detenida mientras la Fiscalía reúne los elementos necesarios para determinar qué ocurrió dentro de la vivienda y cuál fue su eventual responsabilidad penal.
Por ahora, el dato forense central es que el niño murió por una asfixia mecánica provocada, aunque todavía restan estudios complementarios para completar las conclusiones de la autopsia.