El caso de Rosalía La Roza, la mujer que fue asesinada por su hijo adolescente en Villa Gobernador Gálvez, sumó a un segundo menor señalado como partícipe secundario del crimen. El peritaje de un celular arrojó que el nuevo involucrado no solo estaba al tanto del plan criminal, sino que además lo apoyó. Por sus edades, los dos jóvenes implicados no son punibles.

La nueva información surgió durante una audiencia informativa en la que los fiscales expusieron los cargos y la evidencia reunida contra el adolescente señalado como partícipe secundario del homicidio. La situación de ambos jóvenes es tutelada por la Secretaría de Niñez.

En diálogo con la periodista Almudena Munera Muñoz en De 12 a 14 (El Tres), Rosa brindó un durísimo testimonio sobre el asesinato de su hija Rosalía, que tenía 44 años y era empleada de la Policía Federal. Rosa estuvo presente junto a dos de sus hijas el viernes pasado en una audiencia reservada donde la fiscal Virginia Gabenara ventiló el contenido del celular incautado a L. (15), el hijo de la víctima, que el 21 de marzo le disparó en su casa.

Según la causa y el testimonio de familiares, el joven mantenía vínculos con personas ligadas al delito y tenía conflictos con su madre, quien intentaba ponerle límites y alejarlo de las malas juntas.

"El viernes me enteré prácticamente a último momento de que tenía que presentarme en una audiencia. Fuimos y ahí nos enteramos de la aparición de este nuevo menor involucrado. Según lo que se expuso, arengaba a L. y hablaban de distintas formas de matar a Rosalía. Lo venían planeando desde hacía más de un mes", dijo Rosa sobre este adolescente de 15 años, y describió como "aberrante" y "difícil de oír" el contenido expuesto durante la investigación.

A partir de fuentes del caso, Rosario3 publicó que días antes del ataque L. anticipó en varios chats con personas de su entorno que deseaba matar a su madre. Y después de balearla, aquel 21 de marzo por la tarde, avisó a través de conversaciones por redes sociales que finalmente lo había hecho. A esa evidencia se sumó que el disparo ingresó por la nuca de Rosalía, por lo que quedó descartada la hipótesis de un forcejeo o accidente.

Ahora, en esta nueva audiencia, surgieron más detalles del plan criminal plasmado en las conversaciones de chat entre L. y personas de su entorno.

"En las conversaciones también surgió que habían contactado a una persona para intimidar a mi hija. Estaban buscando distintas maneras de hacerle daño. Mi hija estaba en peligro de una forma u otra", dijo Rosa, quien siempre estuvo convencida de que L. no había actuado solo.

"Detrás de todo esto también había un interés por las cosas materiales de mi hija. Querían quedarse con sus bienes. Creo que ese fue uno de los motivos que estuvieron detrás de su muerte", agregó.

En la audiencia donde se leyeron los cargos al segundo adolescente involucrado participaron dos hermanas de Rosalía y su madre, junto con sus representantes legales.

Con una fuerte desazón por la imposibilidad de aplicar medidas penales a los adolescentes involucrados, Rosa contó: "Mi hija no los dejaba hacer cualquier cosa. Estaba encima de su hijo para que no consumiera alcohol, no fumara ni hiciera cosas que no correspondían. Ella intentaba poner límites".

En el caso interviene la Secretaría de Niñez con medidas de restricción, asistencia, acompañamiento psicológico y control judicial de las disposiciones adoptadas, indicaron desde el Ministerio Público de la Acusación.

Rosa agregó: "Para mí es muy contradictorio. Veo cómo se protege a estos menores por su edad y, al mismo tiempo, pienso en todos los chicos que pasan por mi comedor. Doy 120 raciones de comida y jamás escuché a ninguno hablar de matar a alguien. Son chicos que tienen muchísimo menos y, sin embargo, muestran un enorme respeto”.