Una insólita y a la vez preocupante modalidad delictiva quedó al descubierto en un comercio de 9 de Julio al 600, donde una mujer se especializó en robar productos premium —específicamente hormas de queso de alto valor— para luego revenderlos de manera informal en los barrios.

El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad del local, cuya encargada y víctima, identificada como Camila, relató cómo operó la sospechosa. "Ingresó como una clienta normal, hizo como que compraba y que no le alcanzaba la plata. Había dos clientes más, eran cerca de las 19.50, y en un segundo agarró y se lo metió adentro de la mochila con una mano sola. Fue súper rápido, lo tiene todo planeado", detalló.

El botín elegido no fue al azar: se trató de una horma de casi cuatro kilos de queso sardo estacionado, un producto de categoría cuyo valor en el mercado supera los 87.000 pesos. 

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Según advirtieron desde el entorno comercial, la mujer no roba para consumo personal, sino que opera como una suerte de "revendedora" clandestina: fracciona la mercadería y la ofrece por una menor cantidad de dinero en la zona sur. "Ya la conocen por este tipo de robos similares", afirmaron.

Más allá del arrebato del queso, los comerciantes de la zona expusieron una situación de delitos cotidianos. "A mí en lo personal me han robado la moto en la puerta, me han abierto el auto. Trabajamos incómodos, los clientes también. Nos roban celulares en la vereda y hasta vino un estafador con transferencias truchas", lamentó la víctima.

Ante esta situación, los dueños del comercio debieron modificar la dinámica de exhibición de la mercadería para evitar nuevas pérdidas, optando por retirar productos costosos de los mostradores delanteros.