Imputado por desviar fondos judiciales como jefe de una asociación ilícita, el exfuncionario confesó que es ludópata durante la audiencia. El abogado Gonzalo Rucci, abogado de otro de los implicados en la causa, descartó que exista una asociación ilícita y argumentó que los acusados se conocieron en casinos, unidos por la misma enfermedad

El exfiscal de Delitos Económicos de Rosario Mariano Ríos Artacho fue imputado este lunes como presunto jefe de una asociación ilícita acusada de desviar $425 millones de cuentas judiciales bancarias entre 2017 y 2024. El propio acusado se disculpó ante las autoridades y su familia y admitió haber realizado las maniobras a raíz de su grave ludopatía.

Desde Radiópolis (Radio 2) confirmaron que Ríos Artacho asumió esta enfermedad y dijo que comenzó en 2013, cuando era funcionario judicial en la jurisdicción de Melincué. “Yo administraba los fondos como si fuese mi billetera”, admitió y aseguró que no existió ninguna asociación ilícita, ya que fue él quien, a través de sus órdenes, “arrastró” al resto de los imputados a participar de las maniobras investigadas.

Ante la jueza María Trinidad Chiabrera, los fiscales Adrián Spelta y Carla Cerliani indicaron que su excolega cometió los delitos entre 2017 y 2024, cuando se desempeñó en la unidad de Delitos Económicos del Ministerio Público de la Acusación.  Para Spelta y Cerliani, la presunta asociación ilícita –integrada por otras diez personas– hizo una “apropiación sistemática” de fondos de cuentas bancarias judiciales, provenientes de fianzas, cauciones o dinero secuestrado en distintas causas.

Uno de los supuetsos integrantes es Fabricio Emanuel Romero, cuyo abogado Gonzalo Rucci, aseguró que su cliente también sufre de ludopatía. El letrado descartó que exista una asociación ilícita diseñada específicamente para sustraer dinero público de la provincia de Santa Fe, y atribuyó las maniobras a un grupo de personas "enfermas" que se conocieron en salas de juego y compartían viajes para apostar en otras jurisdicciones.

Las maniobras presuntamente impulsadas por Ríos Artacho incluían el pago de restituciones a personas que no eran víctimas o el uso de dinero incautado en allanamientos que nunca era bancarizado, fondos que terminaban volcados en títulos bursátiles o en los paños de los casinos. Según explicó Rucci en declaraciones radiales, la ludopatía "viene a atenuar al momento de castigar un delito" y remarcó que se debe analizar profundamente el problema de salud de los acusados a la hora de evaluar las penas.

"Si viene de una cuenta judicial, si viene del cielo, si viene de la calle, si viene de donde sea, Romero en este caso no le importa, no sabe, él es carpintero", argumentó el abogado defensor al intentar deslindar a su cliente del conocimiento técnico del origen del dinero. 

Asimismo, rechazó de plano la figura de asociación ilícita impuesta por los fiscales: "No existe tal banda organizada para cometer delitos. Acá es un grupo de gente que se conoció en salas de casino por una misma enfermedad que los enceguece".

Al ser consultado sobre los frecuentes viajes que los coimputados realizaban a Buenos Aires, la ciudad entrerriana de Victoria, Uruguay o Brasil, Rucci detalló que los apostadores compulsivos suelen "autoexcluirse" de los casinos del territorio santafesino para intentar frenar su adicción. Al tener prohibido el ingreso local, cruzan a otras jurisdicciones donde no tienen restricciones.

Sobre la situación de Romero, indicó que la cifra que se le adjudica no superaría los 3 mil o 4 mil dólares actuales, y confió en que podría afrontar una reparación económica gracias a su trabajo de carpintero. “Romero está en una situación crítica con el Veras, pero posee su oficio y es muy bueno”, advirtió y destacó: “Este tipo de enfermedad genera una doble personalidad, con su familia era un tipo normal hasta que se fue hundiendo en sus problemas. Fue avanzando día a día”.