Gisela de Yurka, la mujer de 41 años que fue hallada muerta en un hotel del barrio porteño de Recoleta junto a su hijo de siete años, tenía once cortes en los antebrazos y dos en el cuello.
El niño identificado como Gabriel Saru Ovejero y su madre estaban en la bañera de la habitación 306, sin vida, cuando personal del hospedaje ingresó al cuarto porque no habían tenido novedades de los huéspedes que debían hacer el registro de salida.
Albergados en el lugar emplazado en Marcelo T. de Alvear al 1300 desde el pasado 15 de enero -la noche anterior al hallazgo-, Yurka y Saru Ovejero estaban junto a “un bisturí en una jabonera y dos jeringas de insulina”, según relataron fuentes oficiales a Noticias Argentinas.
Los cortes en el cuerpo de la madre fueron constatados por los peritos oficiales que aún investigan la causa de la muerte de ambos ya que no se observaron ingresos violentados y la habitación no estaba revuelta.
La maestra y su hijo eran buscados por familiares desde el 15 de enero pasado, cuando difundieron un comunicado en donde pedían por la pronta aparición de ambos: “Los buscamos. Faltan de su domicilio desde el día 15/1/26 por la tarde barrio Independencia, González Catán. Gisela de Yurka, 41 años, y Sarú Ovejero, de 7”.
En horas de la noche se conocieron los primeros datos surgidos del análisis forense. El cuerpo del niño presentaba características de asfixia, posiblemente por sumersión, “presumiendo una data de muerte previa a la del cuerpo adulto femenino”.
En tanto, el cuerpo de la mujer presentaba siete “heridas incisas o cortadas” en el antebrazo izquierdo y cuatro en el antebrazo derecho, dos heridas en la cara lateral izquierda del cuello, “todas de características vitales y por la ubicación y dirección de los cortes, parecen ser autoinfligidas”.
El hecho quedó a cargo de la Fiscalía Criminal Correccional 59 a cargo de Laura Belloqui que dispuso labrar en primera instancia actuaciones por averiguación de causales de muerte.