El frío y la oscuridad de la noche del sábado 8 de agosto no impidieron que una operación narco de grandes dimensiones avanzara sobre el río Paraná. Cerca de la medianoche, cuatro hombres fueron detenidos por Prefectura Naval Argentina cuando estaban a punto de concretar una maniobra conocida como “contaminación” de un buque: pretendían subir desde una embarcación deportiva un cargamento de cocaína a un granelero que navegaba aguas arriba, a la altura de San Nicolás.
La maniobra había sido seguida durante varias horas por detectives de Prefectura, que tenían bajo vigilancia a los integrantes de una organización investigada desde hacía más de siete meses. El procedimiento terminó con el secuestro de 232,202 kilos de cocaína, distribuidos en 210 panes, además de una camioneta Ford Ranger, una lancha tipo tracker, siete bolsos estancos, celulares y un GPS. Luego, los domicilios de detenidos fueron allanados. Así, la fuerza federal se incautó de 265 kilos más en Ramallo, totalizando 497.
Cocaína a la deriva, en el sur
La investigación tramita ante el Juzgado Federal de Garantías de Bahía Blanca Nº 2, a cargo de la jueza María Gabriela Marrón, con intervención de la Unidad Fiscal de Bahía Blanca y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), cuyo titular es el fiscal federal Diego Iglesias.
El expediente comenzó muy lejos del lugar donde finalmente se produjo el operativo. El 2 de enero de 2026, en la Reserva Ecológica de Monte Hermoso, apareció un bolso estanco con inscripción KPS RoadTrip que contenía 34 kilos de cocaína. Entre aquel hallazgo y el procedimiento del sábado hay 761 kilómetros de distancia por tierra.
A partir de ese secuestro, según la información oficial, Prefectura desarrolló durante meses una investigación que incluyó escuchas telefónicas, seguimientos, dispositivos de geolocalización, análisis de antenas y vigilancias encubiertas. El trabajo involucró a distintas dependencias de la fuerza, entre ellas las delegaciones de Inteligencia Criminal e Investigaciones de Rosario, Arroyo Seco, San Pedro, Ramallo y Escobar, entre otras.
Con el avance de la pesquisa, los investigadores determinaron que la organización podía moverse por distintos puntos del cordón del Paraná y operar en Rosario, Ramallo, San Nicolás, Capitán Bermúdez y Granadero Baigorria, utilizando embarcaciones deportivas para intentar introducir cargamentos de droga en buques que navegaban hacia puertos internacionales.
De la camioneta a la lancha
El sábado por la noche, una vigilancia encubierta desplegada en San Nicolás permitió detectar una camioneta que era seguida en el marco de la causa, estacionada en inmediaciones del Club Somisa.
Los prefectos observaron cómo una embarcación tipo tracker llamada Gran Brack, equipada con un motor Yamaha de 115 HP, navegaba por el Paraná con tres tripulantes. La lancha se acercó a la costa, donde estaban los vehículos bajo vigilancia, y comenzó a cargar distintos bultos provenientes de una camioneta.
Después de completar la carga, la embarcación volvió al río y sumó a un cuarto tripulante. Desde ese momento comenzó el seguimiento con drones, unidades fluviales y personal apostado como observador en la costa.
La tracker se dirigió entonces hacia un buque granelero que navegaba aguas arriba, en la Rada Norte del puerto de San Nicolás.
La maniobra era la parte central del plan. Los tripulantes de la lancha intentaron aproximarse al buque y comenzaron a realizar movimientos para acoderarse y subir los bultos al barco, una modalidad utilizada por organizaciones dedicadas al tráfico internacional de cocaína para introducir cargamentos en embarcaciones comerciales sin que la droga quede registrada durante las operaciones portuarias.
Los prefectos esperaron hasta ese momento para intervenir. Cuando advirtieron que los hombres intentaban izar los bolsos hacia el granelero, la Agrupación Albatros irrumpió y concretó la interceptación de la embarcación.
El procedimiento fue trasladado por razones de seguridad hasta la sede de Prefectura San Nicolás. Allí se contabilizaron 210 panes de cocaína que totalizaron 232,202 kilos.
La droga presentaba dos características llamativas. Los ladrillos tenían un sello en bajorrelieve con el número 777 y estaban envueltos con imágenes de la expedición Kon-Tiki, la célebre travesía realizada en 1947 por el explorador noruego Thor Heyerdahl.
El operativo terminó con la detención de Antonio Gustavo Straccia, Jorge Eduardo Ayala, Jorge Alberto Miño y Damián Andrés Leyria. Este último tenía, además, una medida judicial vigente de prohibición de salida del país.
La droga, la camioneta Ford Ranger, la embarcación Gran Brack con su tráiler, cinco teléfonos celulares, un GPS Garmin y los siete bolsos estancos quedaron secuestrados a disposición de la Justicia.
Los detenidos fueron alojados en dependencias de Prefectura: tres en Rosario y uno en Ramallo, todos incomunicados por disposición judicial.
Después del procedimiento sobre el Paraná, el fiscal Iglesias pidió que se realizaran allanamientos simultáneos en los domicilios vinculados con los cuatro detenidos. En esos procedimientos, los investigadores encontraron otros 265 kilos de cocaína distribuidos en ocho bolsos estancos, según publicó el portal Encripdata con la firma de Agustín Ceruse.
El dato reforzó además una de las conexiones que habían llamado la atención de los investigadores desde el comienzo: los bolsos secuestrados el sábado presentaban inscripciones KPS, similares a las que tenía el bolso encontrado en enero en Monte Hermoso.