La acompañante de Agustín López Gagliasso declaró sobre los minutos previos al choque que terminó con la vida de Tania Gandolfi, de 41 años, y su hija Agustina García, de 17, en la esquina de Presidente Roca y Wheelwright, en Rosario.
En diálogo con De 12 a 14 (El Tres), la fiscal Valeria Piazza Iglesias relató que la joven, identificada como Giovanna R., contó que comenzó a preocuparse cuando Gagliasso incrementó la velocidad. En ese momento, le pidió que frenara y le advirtió: “Pará porque nos vamos a matar”.
Piazza Iglesias señaló que la acompañante describió al acusado como “enceguecido” y que, pese a sus pedidos para que redujera la velocidad, él no reaccionaba. La joven habría insistido varias veces con la misma advertencia.
También relató que, al salir del túnel Arturo Illia, cuando Gagliasso perdió el control del Peugeot 206, ella ya se veía muerta.
La persecución al motociclista
Otro de los aspectos relevantes del testimonio fue lo ocurrido antes de llegar a la zona donde finalmente se produjo el choque.
De acuerdo con lo explicado por la fiscal, Gagliasso tuvo un altercado con un motociclista que también circulaba a alta velocidad. El conductor de la moto habría “encerrado” al Peugeot, lo que provocó que Gagliasso lo insultara y comenzara a acelerar detrás de él.
El motociclista nunca pudo ser identificado porque circulaba sin patente. Piazza Iglesias explicó que los investigadores intentaron localizarlo, pero hasta el momento no pudieron encontrarlo.
La fiscal sostuvo que esa secuencia resulta relevante para la acusación porque, desde su interpretación jurídica, si Gagliasso hubiera alcanzado al motociclista, la conducta podría haber sido considerada dolo directo y no dolo eventual, ya que —según planteó— habría ido detrás de él con la intención de embestirlo.
Culpa o dolo, el punto central del juicio
López Gagliasso está acusado por la Fiscalía y la querella de homicidio simple con dolo eventual, por las muertes de Gandolfi y García, en concurso ideal con lesiones leves. La acusación sostiene que circulaba a más de 120 kilómetros por hora, realizó maniobras de sobrepaso y zigzagueo y tenía 0,20 gramos de alcohol por litro de sangre. La Fiscalía pidió 18 años de prisión efectiva y diez años de inhabilitación absoluta para conducir.
Piazza Iglesias remarcó que el principal debate del juicio pasa por determinar si lo ocurrido constituye culpa o dolo eventual. La diferencia es determinante porque, en caso de que el tribunal considere que se trató de un hecho culposo, la pena sería sustancialmente menor a la solicitada por la acusación.
El juicio continúa en Rosario y el veredicto está previsto para la próxima semana.