La Justicia provincial condenó a prisión perpetua a Alexis “Chino” Lobos por el brutal triple crimen cometido en su casa de Capitán Bermúdez en enero de 2024. Según la acusación mató a mazazos a Eber Ramos, Emiliano Saucedo y Santiago Ochoa, a quienes conocía, para robarles el dinero de una operación cambiaria informal que iba a realizarse en su propiedad ubicada en calle 13 de Marzo al 300.

El veredicto fue dado a conocer por los jueces de primera instancia Eugenio Romanini, Marisol Usandizaga y Gabriel Fajardo, quienes consideraron que fue responsable del delito homicidio calificado criminis causa, en tres hechos, en calidad de autor.

Los crímenes ocurrieron entre las 22 del 12 de enero de 2024 y la hora cero del día siguiente, en el domicilio de 13 de Marzo 384, donde Lobos, un ahorrista que solía vender y comprar dólares, recibió a Ochoa, Saucedo y Ramos con la intención de hacer negocios.

Ramos, Ochoa y Saucedo, las víctimas del triple crimen de Capitán Bermúdez (Infobae).

Allí algo ocurrió y los tres compradores fueron masacrados con una maza de 3 kilos y un cuchillo. Más tarde, la Policía incautó montos separados de 441 mil pesos, 55.500 dólares y un bolso con 4,3 millones de pesos que, según la teoría de la fiscal Luisina Paponi, Lobos intentó robarles a las víctimas.

Aquella noche, primero llegaron a lo de Lobos los jóvenes Ochoa y Saucedo en una Honda Wave. Poco después llegó Eber Ramos en una Ford Ranger blanca acompañado de Luciano Palacios, otro interesado en la operación cambiaria, que no entró al inmueble, pero habría aportado pesos para comprar los dólares que vendía Lobos, a quien dijo conocer.

En un principio Palacios fue imputado como coautor de la masacre, ya que fue detenido fuera de la vivienda porque los familiares de Saucedo y Ochoa se habían presentado allí preocupados y llamaron a la Policía, situación que condujo al hallazgo de los cuerpos.

Luego quedó claro que no había participado materialmente de las muertes, pero terminó condenado a 6 años de prisión en un acuerdo abreviado fechado en noviembre de 2025 por hacer desaparecer el celular de Ramos y haberse llevado la moto Honda Wave en la que llegaron Saucedo y Ochoa.

Ramos no era un personaje menor en esta trama. Había sido investigado por la Policía Federal en una causa por venta de drogas en el cordón industrial y tenía pedido de captura desde mediados de 2022 por estar sindicado como integrante de una banda que tenía entre sus filas a Matías Andrés Bruzzoni y su socio Marco Leonel Gutiérrez, quienes fueron condenados en diciembre de 2024, en un juicio abreviado poco publicitado, a 6 y 4 años de prisión y hoy enfrentan causas por lavado de activos. La instrucción de esta causa federal detectó que este grupo criminal contaba con la connivencia de personal policial de la Unidad Regional XVII, según dijo a este diario un investigador que siguió los pasos de los imputados por esos años.