El juicio contra Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz entró esta semana en una nueva etapa. En pleno desarrollo del debate, el músico cambió de abogados, dejó de ser asistido por la defensa oficial y designó como defensores particulares a Sebastián Queijeiro y Javier Baños. El relevo obligó al Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº29 a hacer una pausa para que los nuevos letrados puedan estudiar un expediente que ya acumula varias jornadas de testimonios.
Baños habló este jueves con De boca en boca, de Radio 2, apenas dos días después de ser convocado, y adelantó algunos de los ejes de la nueva estrategia. El primero será volver a poner bajo discusión una cuestión que acompaña al expediente desde hace años: si Álvarez está actualmente en condiciones psíquicas y cognitivas de comprender un juicio de semejante complejidad y participar adecuadamente de su propia defensa.
Pero no será el único planteo. El abogado anticipó además que intentará que el músico sea juzgado por un jurado popular y no por los tres magistrados que actualmente integran el tribunal, y dejó abierta una discusión central sobre el homicidio ocurrido en 2018: si Álvarez actuó con plena comprensión y voluntad, si existió una situación de legítima defensa o incluso si pudo haber creído que estaba defendiéndose ante una amenaza.
“No hay ninguna duda de que hay una persona que murió y que murió como resultado de una bala que salió de una pistola cuyo gatillo apretó Pity. Negar eso sería absurdo”, dijo Baños. Pero, advirtió, eso no resuelve por sí solo la responsabilidad penal del cantante.
Álvarez está acusado por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Cristian Díaz, ocurrido durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré, de Villa Lugano.
De acuerdo con la acusación fiscal, ambos mantuvieron primero una discusión y luego una pelea. En ese contexto, el músico habría extraído una pistola calibre .25 que llevaba en su campera y efectuado un disparo en la cabeza de Díaz. Cuando el hombre ya estaba en el piso, siempre según la hipótesis de la Fiscalía, Álvarez realizó otros tres disparos hacia la misma zona. El arma fue encontrada posteriormente en una alcantarilla.
El juicio comenzó finalmente el 10 de agosto pasado, pero llegar hasta esta instancia llevó ocho años. El proceso estuvo durante largo tiempo suspendido por la situación de salud mental del músico. En mayo de este año, el TOC Nº29 resolvió reanudarlo al considerar que sus facultades se encontraban estabilizadas y que podía comprender el alcance y las consecuencias del proceso penal.
La Fiscalía había utilizado además como uno de sus argumentos la recuperación de la actividad artística de Álvarez. El fiscal Sandro Abraldes destacó, entre otras cosas, que el cantante volvió a realizar recitales multitudinarios y concedió entrevistas, circunstancias que, a criterio del Ministerio Público Fiscal y luego del tribunal, resultaban incompatibles con la idea de una incapacidad absoluta para participar de un debate judicial.
La discusión, sin embargo, nunca desapareció. La defensa que tenía Álvarez al comienzo del juicio volvió a pedir la suspensión durante la primera audiencia después de observar su comportamiento en la sala. El planteo fue rechazado. Ahora los nuevos abogados pretenden volver sobre el tema.
Baños contó en Radio 2 que su primer encuentro personal con Pity ocurrió recién esta semana, en la puerta de los tribunales, y duró alrededor de quince minutos. Queijeiro, en cambio, conoce al músico desde hace más de quince años y fue quien lo convocó para incorporarse al caso.
Aun antes de avanzar sobre el fondo del expediente, Baños marcó su primera preocupación. “Yo no estoy tan convencido” de que Álvarez esté en condiciones de afrontar el juicio, dijo. Y diferenció expresamente la posibilidad de ofrecer un recital ante miles de personas de la capacidad necesaria para seguir durante horas declaraciones testimoniales, pericias, planteos jurídicos y discusiones técnicas de un proceso penal en el que existe una expectativa de pena elevada.
Por eso, adelantó que pretende solicitar nuevas evaluaciones. “Por lo menos habría que hacer algunos estudios médicos básicos”, sostuvo, y mencionó una resonancia magnética y evaluaciones cognitivas realizadas por especialistas. La decisión, aclaró, no corresponde a los abogados sino a los médicos y, en última instancia, al tribunal.
Baños mencionó una serie de episodios que, según dijo, justifican profundizar esos estudios. Algunos corresponden a períodos anteriores de la vida del músico y otros habrían ocurrido durante las audiencias actuales.
Recordó antecedentes de conductas sumamente desorganizadas y contó que durante el debate Álvarez se dibujó un ojo en la palma de una mano. Según el relato que recibió de su colega, el cantante sostuvo que ese ojo podía “escuchar” lo que ocurría mientras él se quedaba dormido.
También señaló que en algunos momentos se puso a componer canciones durante las audiencias y que, cuando sus anteriores defensores evaluaron la posibilidad de que declarara, pretendía cantar lo que acababa de escribir.
Baños evitó sacar de esos episodios una conclusión médica. Su argumento es precisamente el contrario: considera que esas conductas ameritan una evaluación profesional que determine si el acusado efectivamente comprende lo que ocurre en la sala y está en condiciones de colaborar con su defensa.
La cuestión ya había generado una fuerte discusión en el comienzo del juicio. Entonces, el fiscal Abraldes respondió que quedarse dormido o mostrarse aburrido no equivale jurídicamente a estar incapacitado y recordó las actividades públicas recientes del músico. El tribunal coincidió y resolvió continuar con el debate.
Juicio por jurados
El segundo anuncio de Baños puede abrir una discusión todavía más novedosa. El abogado anticipó que planteará que los “jueces naturales” de Álvarez deberían ser ciudadanos reunidos en un jurado popular y no los integrantes del Tribunal Oral Nº29.
Según explicó, piensa invocar la obligación constitucional de implementar el juicio por jurados y lo que considera una “inconstitucionalidad por omisión” ante la falta de aplicación de ese sistema en este tipo de procesos dentro de la jurisdicción que actualmente juzga a Álvarez.
Baños recordó que numerosas provincias ya incorporaron jurados populares para delitos graves y sostuvo que resulta contradictorio que esa modalidad todavía no se aplique al proceso que enfrenta el músico.
“Este es el primer planteo que vamos a hacer, más allá de saber si él está en condiciones o no de llevar adelante el proceso”, adelantó.
En cuanto al homicidio, Baños fue especialmente cuidadoso porque reconoció que recién accedió al expediente y todavía no realizó un análisis completo de la prueba. Pero adelantó las preguntas que, a su criterio, deberá responder el juicio antes de que pueda existir una condena.
Una de ellas tiene que ver con la situación que se produjo entre Álvarez y Díaz aquella madrugada.
“El primero que me dijo en esos diez minutos que hablé con él fue: «Era la vida de él o la mía»”, relató el abogado. Según señaló, Pity asegura que Díaz tenía un revólver calibre 38.
Baños aclaró inmediatamente que esa afirmación tendrá que ser confrontada con la prueba. Pero sostuvo que abre distintas hipótesis jurídicas: desde una eventual legítima defensa hasta un exceso en esa defensa o lo que en derecho penal se conoce como un error sobre la existencia de una situación de peligro.
La Fiscalía sostiene otra reconstrucción. Su acusación ubica a los dos hombres en una discusión que escaló a una pelea y sostiene que Álvarez fue quien extrajo el arma y disparó primero contra la cabeza de Díaz y luego otras tres veces cuando la víctima ya había caído.
Determinar qué ocurrió exactamente en esos segundos será uno de los puntos centrales del debate.