Hugo César Macías Ureña, alias “El Tuli” o “El Tulipán”, fue identificado por las autoridades mexicanas como uno de los hombres de máxima confianza de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y uno de los principales operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Tras la muerte del líder narco, fue señalado como el coordinador de los disturbios que incluyeron bloqueos, incendios de vehículos y ataques a fuerzas de seguridad.
De acuerdo con fuentes oficiales consultadas por la BBC, Macías Ureña organizó una respuesta violenta del cartel al operativo militar que abatió a “El Mencho”. Ordenó cerrar rutas y vías de comunicación, incendiar vehículos, atacar cuarteles y comercios y generar caos en distintas zonas del oeste mexicano. Incluso, según el ministro de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, ofrecía hasta 20.000 pesos por cada militar asesinado durante los enfrentamientos.
En esos disturbios murieron al menos 25 integrantes de la Guardia Nacional y tres civiles, además de 33 presuntos miembros del CJNG. El propio “El Tuli” murió posteriormente durante un operativo para capturarlo, cuando intentó escapar y abrió fuego contra las fuerzas de seguridad.
Operador clave del CJNG
Macías Ureña era considerado el principal operador logístico y financiero del CJNG y coordinador de células armadas. Según autoridades mexicanas, desde la localidad de El Grullo, en Jalisco, dirigía las acciones violentas posteriores a la caída de “El Mencho”.
Durante el operativo para localizarlo, fuerzas especiales desplegaron una unidad aeromóvil. Al ser interceptado, intentó huir en un vehículo y se produjo un enfrentamiento en el que fue abatido. En su poder se encontraron armas, más de 7,2 millones de pesos y cerca de un millón de dólares.
El perfil del “segundo al mando”
Informes de inteligencia y expedientes judiciales lo ubicaban como uno de los mandos operativos más cercanos al líder del CJNG. Incluso su figura era mencionada en narcocorridos, que lo presentaban como un hombre de extrema confianza de “El Mencho”.
De acuerdo con investigaciones periodísticas, “El Tuli” comandaba células de sicarios, coordinaba operaciones territoriales y tenía influencia directa en la estructura central del cartel. Su crecimiento dentro de la organización se habría basado en tres factores: capacidad de reclutamiento, control de grupos armados y coordinación táctica en el terreno.
Si bien no había sido designado oficialmente como sucesor de “El Mencho”, asumió rápidamente un rol central en la conducción operativa del CJNG tras la muerte del líder, liderando la reacción violenta que buscó demostrar el poder de fuego del cartel.