La pequeña localidad chaqueña de Quitilipi, de apenas 32 mil, sigue conmocionada por la terrible quíntuple crimen de una mujer y sus hijos y sobrinos. “De los crímenes más atroces desde que somos provincia, en 1953”, lo calificó el jefe de la Policía de Chaco, Fernando Romero. Entre las víctimas fatales había un bebé de seis meses, hijo de la víctima fatal y el supuesto homicida. 

Según informó Diario Chaco, Alberto Luis Ávalos es el principal sospechoso de la masacre. Lo encontraron desvanecido fuera de la vivienda donde desató el horror y mató, presuntamente, a su expareja Rocío Aranda, sus hijos Franco, de cuatro años, y Bernardo de seis meses; y sus sobrinos Adriana y Bruno Barrios.

“Posiblemente estaba drogado y con un brote psicótico. Seguía con la mirada perdida, fuera de sí. Estaba como ido y violento”, describió Romero al medio citado. 

El hecho salió a la luz este domingo al mediodía tras un llamado que alertaba sobre un incendio en una casa ubicada en la calle Islas Malvinas al 1200.

Pero cuando los vecinos y los equipos de asistencia llegaron al lugar, quedó al descubierto la dimensión del drama: cinco personas habían sido asesinadas antes de que comenzaran las llamas.

 Dolor en las redes tras la masacre en Chaco. (Foto: Facebook/Lhaa Baez Ook).

La secuencia del crimen y el intento de suicidio

De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, el agresor primero estranguló a Rocío. Después atacó a los tres chicos que estaban en la casa y los degolló. Finalmente, tomó en brazos al bebé y provocó el incendio.

El jefe de la Policía del Chaco, Romero confirmó que los homicidios ocurrieron antes de que se iniciara el fuego.

Después, Ávalos intentó ahorcarse. Los vecinos intervinieron y lograron rescatarlo. No pudieron evitar la muerte del pequeño por inhalación de humo. El sospechoso fue encontrado inconsciente fuera de la casa y trasladado a un centro de salud.

 

El funcionario aclaró que, hasta el momento, no se habían encontrado denuncias previas por violencia ni antecedentes policiales del sospechoso.

La causa quedó a cargo del fiscal Gustavo Valero, quien ordenó las autopsias de las cinco víctimas y una serie de peritajes para reconstruir lo ocurrido dentro de la casa.

Entre los elementos secuestrados por los investigadores hay un arma blanca con restos de sangre, sogas y un encendedor, que serán sometidos a las pericias correspondientes.