Una mujer de 24 años murió tras recibir un disparo en la cabeza en el interior de su casa de la localidad de Recreo, y la Fiscalía investiga si su pareja, un empleado policial, cometió el femicidio con su arma reglamentaria. En la investigación será clave la labor de los peritos, ya que no se descarta que la víctima se haya quitado la vida.

La joven fallecida fue identificada como Erika Antonela Cuellar, quien en la tarde del martes fue hallada sin vida en el baño de su casa de Irigoyen al 1800, en barrio Las Mercedes. Según trascendió, quien realizó el llamado al 911 fue su pareja, el suboficial Emiliano L., de 27 años e integrante de la Policía de Acción Táctica. En la escena, los peritos hallaron un proyectil calibre 9 milímetros, que había sido disparado por la pistola reglamentaria del policía.

En el llamado al 911, el suboficial indicó que había “tocado” el arma y que luego la guardó en un ropero, donde constataron que se encontraba encasquillada, es decir, que no había expulsado el casquillo y tenía el mecanismo trabado.

La fiscal de causas de violencia de género Luciana Escobar Cello ordenó la detención preventiva del suboficial y dispuso la realización de dermotest tanto de él como de la víctima para determinar la presencia de residuos de disparo. En paralelo, solicitó el secuestro de los teléfonos celulares.

A su vez, será crucial la declaración y el contenido del teléfono de otro empleado policial que, según manifestó, recibió mensajes de Erika antes de su muerte.

En el interior de la casa también estaban los dos hijos de la pareja, un niño de 4 años y una niña de 2, quienes quedaron a cargo de un familiar cercano con la intervención del área de Niñez.