La Justicia provincial expuso este martes cómo fue el asesinato de Ramiro Fabián Nast, el joven de 23 años que fue golpeado hasta la muerte en una casa de Funes, donde luego descartaron su cuerpo en una heladera que fue encontrada en un zanjón. El móvil no fue expuesto públicamente, aunque de acuerdo a testimonios se conoció que la víctima tenía consumo problemático de sustancias y uno de los tres imputados está sindicado como dealer en la zona donde ocurrió el ataque.

La familia de Ramiro contó que la última vez que lo vieron fue el viernes 3 de abril, cuando salió a una fiesta. Desde entonces, perdieron todo tipo de contacto y comenzaron con la búsqueda de paradero –motorizada después de que él no se presentara a trabajar en el supermercado en el que estaba empleado–, que finalizó el lunes 6 de abril, cuando se halló el cadáver. Según la fiscal Noelia Navone, que interviene en el legajo, entre la noche de ese viernes y la mañana del sábado, Nast recibió trompadas y golpes en la cabeza con un elemento contundente que provocaron el fallecimiento.

Desde que se encontró el cuerpo en una heladera en un zanjón con agua en inmediaciones de Tomás de la Torre y Paysandú, la Policía de Investigaciones inició una reconstrucción del caso sobre la base de testimonios y recolección de imágenes de cámaras de videovigilancia. Lo que llamó la atención fue que el homicidio había tenido lugar a la vuelta, literalmente, de donde había sido descartada la víctima.

El ataque fue en el interior de una casa que está situada en Coronel Brandsen al 5300. Allí, se presume que el joven fue atado y agredido por Luis Fernando Vega (29), Kevin Ariel Toloza (25) y Matías Damián Zabala (40), quienes fueron imputados como coautores este martes en el Centro de Justicia Penal de Rosario. Los tres quedaron en prisión preventiva efectiva por el plazo de ley, según la resolución del juez Aldo Bilbao Benítez.

Nast fue visto con vida por última vez el 3 de abril pasado.

Por los datos obtenidos por los investigadores policiales, Vega es quien vive en Brandsen al 5300. Sobre él también había información de que vendía droga al menudeo por todo ese sector de Funes. Lo llamativo también fue su improvisación tras el crimen: dejó el cuerpo a metros de su hogar y en una heladera de la que se encontraron accesorios en su propia casa.

Si bien no se dijo públicamente en la audiencia de este martes, al comienzo de la investigación surgió la hipótesis de que Nast habría contraído una deuda, por consumo de droga, con Vega, quien finalmente lo atacó junto con Zabala y Toloza, de acuerdo a la teoría del caso.