El lunes fueron imputados Ezequiel Rodríguez y Agustina Ellero, acusados de matar a Omar Rendón, de 63 años, un chofer de Uber de nacionalidad colombiana radicado en Capitán Bermúdez que fue asesinado el pasado jueves 26 de marzo en San Lorenzo, y cuyo cuerpo recién fue hallado el domingo siguiente en un sector rural de Roldán. Los dos seguirán en prisión preventiva a la espera del juicio, según dictó el juez Eugenio Romanini tras la audiencia celebrada en los Tribunales sanlorencinos.
De acuerdo a la imputación que formalizó el fiscal Aquiles Balbis, el miércoles 25 de marzo –el día previo al crimen– a la tarde, la mujer acordó con Rendón un encuentro personal que se daría en esa noche o madrugada, tras un intercambio de mensajes por medio de la aplicación WhatsApp que había comenzado el martes 24. Como no pudieron ir a la vivienda del chofer de Uber, lo citaron en el departamento de calle Echeverría al 100 de San Lorenzo, donde convivía la pareja.
Siempre de acuerdo a la teoría del fiscal, entre las 4.40 y las 5 de la madrugada del jueves 26, la víctima fue en su auto, un Fiat Siena rojo, hasta el departamento y allí la mujer lo hizo pasar. Sin embargo, fue abordado sorpresivamente por Rodríguez, quien lo golpeó con un martillo repetidas veces: le causó fracturas de nariz y pómulo derecho, además de una lesión punzante en la clavícula derecha y una fractura en una costilla.
Luego de reducirlo, lo despojaron del dinero y sus teléfonos celulares. También le exigieron las contraseñas de acceso a sus respectivas cuentas para sustraer la plata que poseía en virtualmente; de esta manera transfirieron $216.000 pesos a la cuenta de la pareja de la imputada y la suma de $19.522 a la cuenta de ella. También le quitaron las llaves y el auto.
Finalmente, Rodríguez le causó la muerte a Rendón por asfixia mecánica, de acuerdo al fiscal con el objetivo de perpetrar el robo y garantizar su impunidad. Por último, a las 6.45 el hombre trasladó junto a Ellero el cadáver y el auto sustraído hasta inmediaciones del Parque Industrial de Roldán, donde abandonaron el cuerpo que fue encontrado varios días después.
Luego se despojaron del Fiat Siena en la curva del camino Cremería, en la zona rural de Ricardone, tras sacar la batería y el matafuego. Entre el 26 y 28 de marzo, con acceso a los teléfonos del Rendón, contactaron a sus clientes reclamando dinero adeudado, para así robar más dinero que hicieron transferir a cuentas que administraban.
Geolocalización, luminol y una confesión
El domingo 29 por la mañana, Agustina Ellero se presentó en una dependencia policial y, cuando era trasladada al calabozo de la comisaría 7ª, terminó confesando dónde estaba el cuerpo de la víctima: al costado de un camino de tierra entre Ricardone y Roldán.
El personal policial también había detenido el sábado por la noche a un allegado de la mujer en San Lorenzo, en una vivienda donde había impactado la geolocalización de un celular robado a Rendón, como se contó en una nota de Rosario3.
En esa vivienda sanlorencina ubicada en Echeverría 105, los peritos llevaron a cabo pruebas de luminol, el reactivo que se utiliza para detectar rastros de sangre. Los resultados fueron positivos.
En una de las habitaciones, en rigor sobre un colchón, en una pared y en el piso, el reactivo arrojó resultado positivo, dando cuenta de una posible escena del crimen. De esa casa, los detectives de la PDI se incautaron de ropas que también dieron positivo para manchas de sangre, varios celulares, aunque no hallaron los de la víctima, un martillo y un matafuegos que pertenecía al Fiat Siena de Rendón.
En un Chevrolet Astra estacionado fuera de la vivienda, propiedad del detenido Ezequiel Rodríguez, el luminol detectó dos gotas de sangre que, acaso, correspondan a la víctima.
El Siena rojo de Rendón fue hallado días después en un camino rural de Ricardone. No tenía colocada ninguna de las dos patentes.
En la causa todo hace pensar en un homicidio criminis causa, es decir, una muerte destinada a encubrir otro delito. En este caso, un robo.