Un operativo realizado por Gendarmería Nacional sobre la ruta nacional 34 permitió secuestrar 388 kilos de cocaína que eran transportados en dos camiones cisterna provenientes de Bolivia. El procedimiento tuvo lugar durante la madrugada de este viernes, a la altura del kilómetro 210, en jurisdicción de la localidad de Susana, en el departamento Castellanos.
La intervención se produjo en el marco de controles preventivos llevados adelante por efectivos de la fuerza federal. Al inspeccionar ambos vehículos, que trasladaban combustible, los gendarmes detectaron elementos sospechosos ocultos en el interior de las cisternas. Tras abrir los compartimentos superiores, hallaron varias mochilas escondidas entre la carga.
A partir de ese descubrimiento, la Fiscalía Federal de Rafaela dispuso el traslado de los camiones al Escuadrón de Seguridad Vial Rafaela para realizar una requisa más exhaustiva. Ya en la dependencia y con la presencia de testigos, los agentes retiraron las mochilas y encontraron 370 paquetes compactos que, luego de ser sometidos a pruebas de campo, dieron resultado positivo para cocaína.
El pesaje posterior confirmó que el cargamento alcanzaba los 388 kilos, por lo que la droga fue secuestrada y quedó bajo custodia judicial. En total se secuestraron 370 paquetes de cocaína. Se estima que el cargamento tendría un valor aproximado de 8.664 millones de pesos.
Fuentes de la Mesa de Inteligencia Criminal Estratégica de Gendarmería señalaron que este método de transporte ya ha sido detectado en distintos países de la región. La modalidad consiste en ocultar la cocaína dentro de cisternas que transportan combustibles, aprovechando que el fuerte olor de los hidrocarburos dificulta su detección, incluso mediante perros entrenados para la búsqueda de estupefacientes.
Desde la fuerza también remarcaron que este tipo de controles forma parte de una estrategia coordinada a nivel nacional, diseñada por el área de Operaciones de Gendarmería y ejecutada en conjunto con las distintas regiones del país.
Por disposición del fiscal federal Federico Grimm, los tres ciudadanos bolivianos que viajaban en los vehículos quedaron detenidos y fueron alojados en dependencias de la fuerza. Además, se ordenó el secuestro de los dos camiones y de los teléfonos celulares de los involucrados.
La investigación quedó provisoriamente encuadrada como una infracción a la Ley 23.737, que regula y sanciona los delitos vinculados al tráfico de estupefacientes.