A lo largo y ancho de la Argentina, millones de personas salieron a las calles este miércoles al atardecer para celebrar en comunión el triunfo de la Selección argentina ante Inglaterra y el ansiado pase a la final de la Copa del Mundo. En Rosario, unas 400 mil personas se congregaron en el Monumento a la Bandera y terminaron la jornada en medio del fragor mundialista, sin grandes incidentes. En otros puntos del país, sin embargo, los lugares elegidos para los festejos se transformaron en escenarios de disputa y batallas campales protagonizadas por grupos minoritarios violentos, sobre todo en altas horas de la noche.

Por caso, en el centro de Venado Tuerto, en el sur de Santa Fe, un grupo de marginales comenzó a arrojar botellas contra efectivos policiales cuando se les pidió liberar la calle en los alrededores de la plaza San Martín, epicentro de la euforia mundialista. Allí, la jefa policial Rosana Quiroga sufrió un botellazo en la cabeza que le provocó un traumatismo de cráneo leve.

“Ya estaba prácticamente terminando el festejo. Las familias y los niños se habían retirado y quedaba un grupo reducido ocupando media calzada. Se los invitó de buena manera a subir a las veredas para habilitar nuevamente el tránsito y permitir el trabajo del personal de limpieza”, explicó a Venado 24 Nahuel Pasquinelli, delegado regional del Ministerio de Seguridad.

De acuerdo con el funcionario, los primeros efectivos que se acercaron para dialogar con los simpatizantes eran jefes policiales que no contaban con escudos ni cascos.

“Le respondieron con botellazos. Una de esas botellas impactó en la cabeza de la inspectora Quiroga (Rosana), jefa de zona, que cayó al suelo y debió ser trasladada de urgencia”, señaló.

Pasquinelli aseguró que, tras la agresión, los policías improvisaron un vallado para proteger a la oficial herida mientras continuaban recibiendo proyectiles. “La prioridad fue defenderla y asistirla. En ese momento no sabíamos cuál era su estado de salud”, indicó.

Ante la continuidad de los ataques, intervino el grupo de choque de la Policía provincial. “En esa situación defensiva se utilizaron balas de goma y gases para dispersar a los pocos manifestantes que quedaban”, dijo el funcionario.

Apuñalado en Bermúdez

En medio de los festejos en Capitán Bermúdez, se produjo una batahola en la zona de avenida San Lorenzo y 9 de Julio, donde, pasadas las 20, un grupo de varones jóvenes comenzó a enfrentarse con trompadas, botellazos y armas blancas.

En ese marco, Omar M., de 31 años, resultó gravemente herido con múltiples cortes. Según el reporte de las autoridades, presentaba al menos dos heridas profundas en la zona lumbar, compatibles con un machetazo, además de otras lesiones provocadas por un arma blanca.

El herido fue trasladado inicialmente en un patrullero al Samco local y luego derivado al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria.

En tanto, en un escueto comunicado, la Unidad Regional X informó que en Cañada de Gómez un hombre mayor de edad terminó herido de arma blanca en la esquina de Pagani y Balcarce, en pleno centro de la ciudad. La víctima habría sido atacada con un elemento cortopunzante por una o más personas y fue asistida en el Hospital San José.

Más incidentes

En el plano nacional, en localidades de todo el país se registraron incidentes de magnitud, con heridos y batallas campales.

En la localidad bonaerense de Colón, antes de las 20, tres hombres resultaron apuñalados por una patota. Uno de ellos permanecía en estado grave.

Las víctimas fueron trasladadas al Hospital Municipal, donde fueron examinadas por el médico policial. Dos presentaban lesiones leves: una con una herida cortopunzante en el brazo izquierdo y otra con una herida cortopunzante en la pierna derecha. En tanto, el tercer herido sufrió una herida cortopunzante en el tórax, considerada de carácter grave.

Algunas de las localidades donde el festejo nacional se vio opacado por disturbios fueron las ciudades de Tucumán y San Luis; Mina Clavero, en Córdoba; Villa Atuel, en Mendoza; Rosario de Lerma, en Salta; y Catriel, en Río Negro.