Buenos Aires (enviadas especiales). “¡Champagne papá, champagne!”, festeja un joven con granos en la cara. “Ahora empieza la difícil, gobernar, ganar es fácil”, suma otro que ya dejó atrás la pubertad. Los dos están en la sala principal del bunker de La Libertad Avanza (LLA), en el primer piso, entre el escenario y las mesas que empiezan a llenarse con los bocaditos calientes. Son las 20.30 y ya se sabe, Javier Milei es el presidente electo de la Argentina.

El hotel Libertador estaba lleno de hombres -la mayoría de traje, algunos de remera- y mujeres -muchas en altísimos tacos agujas y vestidos apretados- con pulseritas de colores. El color distinguía a propios y ajenos (la prensa) y delimitaba espacios. Solo los que tenían la muy exclusiva amarilla disfrutaban del “all access”.

Todos exultantes, bastaba una mirada para terminar en un abrazo apretado y algo sudoroso. De tanta gente, el aire acondicionado ya no tiraba tanto. Lograron lo impensado, que su candidato pasara de comentarista de televisión a presidente de la Nación en apenas un par de años.

El “acompañamiento” del PRO ayudó. “Acompañamiento, no alianza”, enfatiza Ezequiel Gigante que compitió como candidato a diputado nacional por LLA pero quedó afuera. “Es una coctelera”, reconoció sobre la "no alianza" entre LLA y el PRO un tal Leandro, que se presentó de parte del “espacio de Patricia” (Bullrich). También recalcó que lo que viene es incierto y requerirá de esfuerzo, pero que el objetivo mayor, “sacar el país adelante, y no ponerle la tapa al ataúd del kirchnerismo”, bien vale la pena.

Ezequiel Gigante. (Foto: Rosario3)

Bullrich y “el presidente” Mauricio Macri, como dos veces lo mencionó Milei, a la norteamericana (sin el "ex") fueron el rumor de la noche. Nadie los vio pero todos aseguraban que estaban ahí.

Y estaban, pero no se dejaron ver. Hacia las 23, cuando Milei ya había terminado sus dos discursos, adentro y afuera del búnker, los tres se reunieron en uno de los pisos superiroes del hotel, seguramente también con “El Jefe” (Karina Milei) y “el gigante en las sombras”, Santiago Caputo, a quienes el presidente electo destacó especialmente. Karina fue quien presentó al nuevo jefe de Estado, emocionadísima, con lágrimas en los ojos, hacia las 22.

Aunque ya bastante antes se sabía de la victoria y en los tres niveles del Libertador era todo festejo, Milei demoró su discurso porque, según algunos, lo escribió a último momento. Y porque, según otros, esperaba a Macri.

Sólo Luis Petri, Cristian Ritondo y Hernán Lombardi fueron las figuras PRO que enfrentaron las cámaras y acompañaron a Milei abajo del escenario en su primera salida. Compartieron flashes con Bertie Benegas Lynch -el que quiere privatizar el mar- la primera dama Fátima Florez y los propios padres de Milei, esos que alguna vez él mismo había dado por muertos. Tal era el odio que les tenía.

Pero eso parece haber quedado atrás y la familia festejó unida, junto con todo un número de hombres y mujeres aún desconocidos para la prensa. “¿Junás a ese?”. “No”. “¿Y a esa?”. “Tampoco”.

“¿Y esa chica?”. “Esa chica sí, es Eugenia Rolón, la novia de Iñaki Gutiérrez”.

Porque entre tantos desconocidos hubo algunos personajes que se destacaron y que, casi como estrellas de rock, hicieron delirar a la multitud agolpada detrás de las vallas sobre avenida Libertad. La joven pareja tiktoker, fue una de ellas.

Ella es de San Lorenzo, tiene 21 años y estudia en Rosario, Economía en la UNR. Se define "cristiana, de derecha y anticomunista". Y él, con 22, es el influencer político que hace cuatro años, cuando ganaron Alberto Fernpandez y Cristina Kirchner prometió “volver y sacar la basura”. Desde entonces se codea con nombres de los grandes, como Macri y Bullrich, pero con Milei lo une “una gran amistad”. Iñaki fue el que, tras los resultados de las generales, señaló a Lilia Lemoine por dichos “piantavotos” y protagonizó una primera escaramuza interna.

Los otros dos “rockstars” fueron la vicepresidenta electa, Victoria Villarruel y el candidato a jefe de Gobierno porteño derrotado y diputado Ramiro Marra, quien tuvo dos salidas: un rápido "choque los cinco" con los militantes y un eufórico sprint más tarde.

Ramiro Marra. (Foto: Ana Isla / Rosario3)

Analí, Dante, Flavio, Belén y Kevin, casi que incrustados sobre la valla, fueron de los que chocaron los cinco con Marra.

Analí y Dante son peruanos y vinieron a la Argentina “exclusivamente para ver su triunfo y tomar la gloria como él”, como si de un pastor espiritual se tratara. Dante se dedica a los hidrocarburos y asegura que desde que sigue a Milei, hace cinco años, se ha hecho más rico -“económica e intelectualmente”, según aclaró Analí- porque terminó de entender cómo funciona el dinero y quiere que sus ideas -las de la libertad y la reducción del Estado- se propaguen por toda América Latina.

Flavio, de Virrey del Pino, también lo sigue a Milei desde hace un tiempo, pero no se hizo para nada más rico escuchándolo al economista. Al contrario, está desempleado pero cree que “el peluca” es el único que va a lograr que su hijo bartender de 24 años no se vaya del país. Y eso que alguna vez pensó que el presidente electo “era un loquito”. Sus redes sociales le hicieron cambiar de opinión y ahora se dedica a militar para él.

Belén y Kevin, empleados de una distribuidora, también destacaron el perfil “experto” de Milei. Creen que su título de economista lo diferencia del resto -“está verdaderamente capacitado”- y los seduce su novedad: “No son el peronismo que se cambió 800 mil veces de nombre, de Frente de Todos a Unión por la Patria y así”.

El gato escondido

 

Poco antes de las 22, Milei se subió al escenario del bunker como presidente electo presentado por su hermana, El Jefe. Después de agradecerle a Karina y a Caputo, destacó el “acto desinteresado” de Bullrich y Macri a quien se refirió a la manera norteamericana, como “presidente” y no “ex presidente”. 

Pero para sorpresa de muchos, ni Bullrich ni Macri estaban con él ni arriba ni abajo del escenario con el resto de sus colaboradores, familia y amigos.

En el escenario de la avenida, tampoco. El león rugió entre sus mujeres: Villaruel, Fátima y Karina. Pero ni señales del pato y el “gato”, como el kirchnerismo apodaba al ex jefe de Estado.

Sin embargo, los dos estaban en el hotel, según confirmó a Rosario3 un allegado a Bullrich. Fue Patricia quien llegó primero a saludar y Macri se sumó después en una reunión privada cuando ya la algarabía libertaria, aún concentrada sobre avenida Libertad, se movía de a poco al Obelisco por una 9 de Julio cortada por la policía.

Ninguno se dejó ver. No hubo abrazo, ni siquiera una palmadita. Al menos no de manera "oficial", para la prensa y la militancia reunida en el bunker, aunque sí en la intimidad. ¿Por qué? Y como plantea, Damián Schwarzstein, ¿qué rol tendrán ahora, después de haberle brindado el aparato de fiscalización que necesitaba para el triunfo en el balotaje y de ofrecerle cuadros de gobierno y músculo legislativo que no tiene y necesita?

¿Será entonces alianza o coctelera?

Por ahora, dijo Milei, a festejar, mañana a trabajar. La alegría libertaria seguía pues un poco más, con pirotecnia y glitter. Leones de peluches -en tamaño pequeño y XL humano-, falsos Jokers y motosierras de cartulina. 

En una heladería frente a plaza San Martín, un nene con una bandera amarilla canturreaba la canción de La Renga y tres mujeres cruzaban la 9 de Julio con los dedos en V y otra canción en los labios: “Somos de la gloriosa juventud peronista, somos los herederos de Perón y de Evita”.  

La noche le daba paso a la madrugada y a la dimensión desconocida.   

Foto: Ana Isla / Rosario3.