La segunda vuelta presidencial en Perú quedó reducida a una diferencia mínima. Con el 92% de los votos escrutados, la candidata de derecha Keiko Fujimori mantenía una muy leve ventaja sobre el izquierdista Roberto Sánchez, aunque el margen era tan estrecho que el resultado final seguía abierto.
Según los últimos datos oficiales, la líder de Fuerza Popular obtenía el 50,3% de los votos válidos, mientras que el candidato de Juntos por el Perú alcanzaba el 49,7%. La distancia entre ambos es de apenas seis décimas, una diferencia que se fue reduciendo con el correr del escrutinio.
La tendencia confirmó lo que ya anticipaban las proyecciones difundidas durante la noche del domingo: a medida que avanzaba el conteo, la diferencia entre los dos candidatos se reducía y la elección ingresaba en una zona de máxima incertidumbre.
El conteo rápido de Ipsos para la Asociación Civil Transparencia, con un margen de error de 1,9%, había ubicado incluso a Sánchez por encima de Fujimori, con 50,3% contra 49,7%. En la misma línea, una proyección de Datum Internacional, elaborada sobre actas oficiales y con margen de error de 1%, le daba al postulante de izquierda 50,14% frente a 49,86% de la dirigente fujimorista.
La explicación está en la composición territorial del voto. Los primeros sufragios contabilizados pertenecieron en su mayoría a Lima y a otras ciudades, donde Fujimori concentra buena parte de su apoyo. En cambio, Sánchez tiene mayor respaldo en zonas rurales y andinas, cuyos votos suelen ingresar más tarde al escrutinio. A eso se suman los votos del exterior, que tradicionalmente favorecen más a la candidata de derecha.
Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, compite por cuarta vez por la Presidencia de Perú. En sus dos intentos anteriores más recientes quedó a las puertas del Palacio de Gobierno por márgenes muy ajustados: en 2016 perdió ante Pedro Pablo Kuczynski y en 2021 frente a Pedro Castillo.
Sánchez, en tanto, se presenta como representante del espacio político vinculado a Castillo, el expresidente destituido y encarcelado tras el fallido intento de disolver el Congreso en 2022. Su candidatura logró reagrupar a una parte importante del voto rural y de izquierda.
Más de 27,3 millones de peruanos estaban habilitados para votar en una elección que definirá quién gobernará el país entre 2026 y 2031. El nuevo presidente o presidenta asumirá en un contexto de fuerte inestabilidad institucional: Perú tuvo ocho mandatarios en la última década, en medio de sucesivas crisis políticas, destituciones impulsadas desde el Parlamento y enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso.
Con el escrutinio todavía incompleto y una diferencia menor a un punto, ninguno de los dos espacios puede darse por ganador. La definición dependerá de las actas que aún restan contabilizar y de eventuales revisiones o impugnaciones en una elección que, otra vez, puede resolverse voto a voto.