Frente a la crisis que atraviesan las democracias en el mundo y ante la desconfianza ciudadana hacia la política, el consultor español Antonio Sola planteó la necesidad de generar “liderazgos” que se apoyen en el “poder metabólico de la victoria”. Este no surge de una crisis de comunicación ni de mensajes sino que viene mucho más allá y atañe al compromiso de los dirigentes de saber transformarse y poner al ser humano en el centro de sus decisiones. Hoy ya no se trata de ganar una elección sino de poder construir gobiernos con legitimidad y construir poder para gobernar, entre otros conceptos.

Esas ideas las expresó durante la conferencia inaugural de la Cumbre Mundial de Comunicación Política que tuvo lugar esta semana en Montevideo (Uruguay) con la participación de dirigentes, consultores, estrategas, periodistas, asesores y políticos de Latinoamérica _incluso de nuestra ciudad y la provincia_, donde estuvo Rosario3 como único medio local acreditado.

A Sola se lo llama “creador de presidentes” por las 19 victorias presidenciales conseguidas como asesor en países de América, Europa y África. Es un estratega político cuya experiencia se traduce en haber trabajado en unas 500 campañas electorales de todo tipo. Con un estilo profético y más parecido a un pastor, el español fijó los lineamientos de un encuentro cuyo lema estuvo centrado en la defensa de la democracia.

Antonio Sola durante su presentación en la Cumbre de Montevideo 

Desde el estrado, Sola arrancó planteando que hoy se requiere de “liderazgos” ya que “muchas democracias van camino al cementerio” como consecuencia del rechazo a la política: “sobre un total de casi 180 países reconocidos por Naciones Unidas, cien de ellos tiene un 70 por ciento de sus poblaciones con niveles de desconfianza” entre ellos las tres cuartas partes de los países de América.

No es se trata de una crisis de comunicación ni de mensajes sino de una crisis metabólica, humana, política y cultural. Llegamos con un mundo extasiado y dolido, y justificamos cosas que no las decimos. Justificamos fraudes, pero nos alegramos de los fraudes; depende de qué lado estás de la historia”, explicó.

Para el consultor hay cuatro “fracturas” que están “rompiéndonos por dentro” a los países del sur: “democracias fatigadas, ecosistemas rotos, sociedades emocionalmente exhaustas y algoritmos e Inteligencia Artificial (IA) que son la solución. Pero el algoritmo es eficiencia, en cambio el liderazgo es presencia y eso no te lo da la IA”, agregó.

Esto es el “colapso del relato”, según su mirada. “Hay un relato (storytelling) vaciado de sentido. El storydoing (hacer lo que decimos) tampoco tiene sentido. Por eso creo que el concepto de hoy es el storybecoming, un liderazgo que se deja transformar. Es el momento de transitar con personas capaces de transformarse. Ya no seguimos personajes, ni cargos. Las personas seguimos personas y no cargos. Ahora la comunidad verifica si el líder transita por la persona que nos cuenta su historia”, amplió.

Por eso el título de su conferencia fue “el poder metabólico de la victoria”. “La victoria es simbólica, puedes ganar la campaña pero te vas a romper en el gobierno. La victoria del futuro será fundamental absorber y procesar con la conciencia, con una regulación interior y redistribuir el poder con la cultura compartida”, deslizó.

En relación a la comunicación política, el profesional entiende que para constituir un “poder metabolizado”  es necesario entender que hoy la especialidad requiere de una “respuesta cultural más profunda y ya no es un tema de mensaje ni siquiera ideológico”. En definitiva es “entender que nos pasa”

“Tenemos que mutar por gobiernos para construir sociedades que quepan todos. Seguimos anclados en cosas del pasado, la victoria ya no es ganar sobre otro _con fraude o no_ sino es ganar sosteniendo la legitimidad. El objetivo es convocar, no ganar la elección, y construir para poder gobernar”, apuntó. Hoy, más que nada, se busca constituir gobiernos y liderazgos con legitimidad. “La métrica ha cambiado, hoy es confianza y no atiborrar las urnas de ovejas”, añadió. 

“El storybecoming o el poder metabólico, apunta a que primero somos personas antes que líderes o políticos o presidentes o gobernadores o diputados o senadores. Hay que encontrar el círculo del poder encarnado. Es decir, algo tiene que cambiar y a la coherencia no nos puede llevar seguir fingiendo. Se tiene que construir un impacto que tenga presente, coherencia, que sienta, diga y haga. No estamos siendo coherentes con nosotros: sentir, pensar, decir y hacer. Haces lo que dices, dices lo que piensas, piensas lo que sientes. Nosotros (los consultores) hacemos lo contrario y pensamos que lo más importante es la imagen y no es verdad. La identidad requiere y tiene mucha más potencia y desde luego el hacer”, continuó.

El español Antonio Sola en la Cumbre de Montevideo

Además habló de “integrar el alma al poder”, ese plus que “hemos sacamos del poder para no sentir”, ahora “lo debemos reintegrar en el liderazgo y la comunicación política”. En ese sentido “tenemos que integrar nuestros dolores, el poder personal y de construcción social y política, el dolor del otro, el tiempo y el propósito” enumeró.

Es por ello, sostuvo, que más del 90 por ciento de las campañas tiene desarticulado esos procesos. Y mencionó una serie de elementos a tener en cuenta: “dedicación, tiempo, no solo marketing sino identidad, esencia, que las campañas sean un organismo vivo como un proceso de memoria, de reflejos y narrativa, comprender que el votante milita significados con identidad y vigilan coherencia, evolución, e intervención cultural que se ha abandonado porque es más cómodo el proceso de la imagen y los sectores del poder”, entre otros. 

Alentó a repensar nuestras democracias, los nuevos códigos y lenguajes, y tener capacidad de sentir desde el mismo proceso como ser humano. “Hoy una campaña no es la vieja campaña. Prefiero leer el clima y el dolor real, la causa compartida por el país, convocar por la identidad y no la imagen. Esa legitimidad _de la que hablo para gobernar_ se trata de ordenar y actuar de manera que te permita crear un sistema operativo para la campaña y de poder para cambiar la cultura de nuestros países” argumentó. 

“La autoridad nace desde la coherencia, la emoción, la victoria consiste en metabolizar el dolor de la comunidad. Requiere incorporar el alma, la estrategia sin alma puede ganar un día y se trata de ganar una época” concluyó proponiendo “un mundo mejor desde la política, con los políticos, para dejárselo a los que vienen”.