La interna de La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo, esta vez con la Justicia como detonante. La citación a indagatoria de once tuiteros por presuntas amenazas contra Sebastián Pareja, armador bonaerense cercano a Karina Milei, desató una discusión pública dentro del oficialismo que se trasladó de inmediato a X.

La causa se originó tras la difusión del número personal de Pareja y avanza bajo figuras como amenazas e incitación. Desde su entorno aseguran que no se persiguen opiniones, sino hechos. Pero la reacción dentro del propio espacio mostró otra lectura: la militancia digital, hasta ahora celebrada como parte de la “batalla cultural”, empezó a quedar bajo la lupa.

Lemoine marca y Dan contesta

 

En ese clima, Lilia Lemoine bajó línea: quienes no respaldan a Pareja deberían dejar de seguir a Javier Milei.

Daniel Parisini, el “Gordo Dan”, respondió en el mismo tono. Le negó autoridad para decidir quién pertenece y quién no. “Esto no es el Congreso. No pasarás”, le escribió.

La diputada no retrocedió. Le reprochó haber “bancado” a Victoria Villarruel y a Marcela Pagano y lo acusó de haber sido funcional a situaciones que, según su mirada, perjudicaron al Gobierno. “Me cansé”, cerró.

Parisini rechazó la acusación y defendió su recorrido. En ese sentido, el militante dijo haber acompañado a todo el espacio cuando correspondía y volvió a marcar el límite: “Nadie tiene la lapicera para repartir pertenencias”.

La interna que ya no se disimula

 

El cruce no fue un episodio aislado. Expuso una discusión más profunda: quién define la lealtad dentro de La Libertad Avanza. De un lado, el esquema que ordena Karina Milei. Pareja es parte de ese armado y su defensa se volvió una señal de alineamiento.

Parisini cuestionó la decisión de llevar a la Justicia a militantes propios y se ubicó del lado de quienes “dieron la batalla” en redes. Incluso dejó un dato que no pasó desapercibido: dijo que pidió la renuncia de Pareja. No ocurrió.

De la épica al problema

 

La escena deja una imagen menos heroica que la que el oficialismo suele construir. Los mismos tuiteros que eran presentados como “soldados digitales” hoy están bajo investigación judicial.

Ahí aparece la contradicción: el Gobierno que celebró esa militancia ahora discute si la respalda o toma distancia.

Mientras tanto, las cuentas alineadas con Karina reforzaron el respaldo a Lemoine. Dos sectores, dos lecturas, un mismo problema: la interna dejó de ser susurro y pasó a escribirse en público, tuit por tuit.