Javier Milei lo anunció con euforia, y tiene lógica: el gobierno ve en el lanzamiento del proyecto de reforma electoral que prometió enviar este miércoles al Congreso, la oportunidad de retomar la iniciativa en medio de la crisis multidimensional que atraviesa por la inconsistencia de su plan económico, las internas y las sospechas de corrupción. Pero no solo eso: también le permite retomar el discurso anticasta, una bandera caída a partir de los casos Adorni, Andis, Libra y el de los créditos millonarios del Banco Nación para funcionarios y diputados libertarios.
La jugada es a varias bandas: apuesta a eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) para complicar el armado de frentes opositores que enfrenten a Milei en 2027. La herramienta de las Paso fue, por caso, clave para que en 2015 se armara Juntos por el Cambio, el acuerdo entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica que desalojó ese año al kirchnerismo del poder. En aquella oportunidad, Mauricio Macri le ganó la candidatura presidencial de esa coalición a Ernesto Sanz y Elisa Carrió. “Sin Paso, Mauricio no hubiera sido presidente”, sostiene una fuente del partido amarillo.
Pero, a la vez, al meter en el paquete Ficha limpia, el oficialismo busca forzar definiciones incómodas en la oposición no peronista y reabrir una negociación con los gobernadores en medio de la crisis, en una lógica que, por ejemplo, ya desde la conducción de Provincias Unidas califican de “extorsiva”.
Justamente, hace unos días, ese sector presentó, a través de la diputada santafesina Gisela Scaglia, un nuevo proyecto para prohibir las candidaturas nacionales de personas con condenas penales confirmadas en segunda instancia por delitos de corrupción. En los próximos días se sumarían otros dos, uno de la radical Karina Banfi y otro de Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica.
“Son cosas que se tienen que discutir por separado, no hay motivo para que se debatan juntas. Pero son extorsivos, aprendieron eso y lo están haciendo todo el tiempo”, se quejó la fuente de Provincias Unidas consultada por Rosario3.
Santa Fe sostiene las Paso
Desde el entorno del gobernador Maximiliano Pullaro, de hecho, recuerdan que Santa Fe ya tiene Ficha limpia, pero defienden las Paso como mecanismo para definir candidaturas. De hecho, la piensan usar para definir el nombre que compita por la Intendencia de Rosario. “Es mejor que la lapicera”, resumió un funcionario de extrema confianza del mandatario. Aunque desde Unidos también plantean que sería bueno corregir algunas aristas de las internas abiertas, como la obligatoriedad, para evitar la saturación que pueden producir varias elecciones en un mismo año. Sobre todo, en una época política marcada por la crisis de participación y de representación.
El planteo sirve también para perfilar un debate que se viene dando puertas adentro de la provincia: Santa Fe tiene que sancionar una nueva ley de régimen electoral, algo que seguramente ocurrirá este mismo año. Se trata de normativa complementaria de la reforma constitucional, que, entre otras cosas, terminó con la mayoría automática que le corresponde al ganador de las elecciones en el rubro diputados provinciales.
De cara a ese debate, eliminar las Paso es algo que el peronismo santafesino ya hizo saber que no quiere y que tampoco estará en la propuesta que aún debe debatir internamente y elaborar el oficialista frente Unidos.
Las idas y vueltas con Ficha limpia
La ley de Ficha limpia nunca fue una prioridad para el gobierno de Milei. Cuando se cayó la posibilidad de sancionarla, un año atrás, fue porque dos senadores misioneros que responden a Carlos Rovira, un aliado de la administración libertaria, cambiaron sorpresivamente su voto. El propio Rovira dijo que antes de eso hubo una comunicación con la Casa Rosada.
Ahora, el propio Jefe de Estado la reinstala como carnada para captar el respaldo de los bloques de oposición que reclaman su puesta en marcha y, a la vez, entienden que no hay que eliminar las Paso: ahí se anotan, como ya se dijo, Provincias Unidas y el PRO.
La clave para que el oficialismo cumpla su objetivo, entonces, pasará otra vez por una negociación con los gobernadores. Eso seguramente abarcará no solo el tema en cuestión, sino también, como ya sucedió con otras normas aprobadas en el Congreso, un toma y daca que incluye Adelantos del Tesoro Nacional (ATN) y otros fondos federales, en un tiempo en el que el ajuste se muerde la cola y deja sin recursos a las provincias a las que el propio Milei les tira por la cabeza el país real: salud, educación, mantenimiento de rutas, entre otras cuestiones.
“La postura que tomemos con respecto al tema de la reforma política la tendremos que resolver sí o sí con los gobernadores del espacio, de eso no hay dudas”, aseguró una fuente del bloque de Provincias Unidas.
Que, de todos modos, dice que es clave ver cómo se organiza el texto del proyecto oficial. Si Ficha limpia y la eliminación de las Paso van en capítulos separados, se puede apoyar una cosa y rechazar la otra, más allá de cómo se vote la iniciativa en general.
Pero la sospecha es que van a recurrir a una “trampa” ya intentada con otros temas, con suerte dispar para el gobierno. “Van a meter todo dentro de un mismo título”, anticiparon desde el bloque.
¿Qué harán en ese caso? Los integrantes del PRO y de la UCR que juegan dentro de Provincias Unidas dicen no tener aún respuesta a esa pregunta.
En cambio, el socialismo salió este martes a fijar una posición firme, con un rechazo general al proyecto de reforma electoral anunciado por Milei. “Elimina las Paso y reduce la participación, debilita la competencia al quitar financiamiento público, usa la Ficha limpia con oportunismo y pone trabas a los partidos. Menos pluralidad es menos democracia”, señaló el PS en su cuenta de X.
Primer efecto
Mientras tanto, en La Libertad Avanza saben que sacar el paquete tal como lo comunicó el presidente será difícil. Pero ya celebran un primer efecto: hay un nuevo foco en una conversación pública que desde hace tiempo le es adversa y se retoma el discurso anticasta, pilar –junto con la desinflación– del contrato electoral que asumió con la ciudadanía en 2023 y que entró en zona de incumplimiento.
Lo paradójico es que lo hace con una herramienta típica de la vieja política: mezclar temas para presionar y negociar.