El presidente Javier Milei puso este miércoles a la cuestión Malvinas en el centro de su discurso ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Reclamó la soberanía argentina sobre las islas, convocó al Reino Unido a retomar las negociaciones y utilizó el conflicto como uno de los principales argumentos para lanzar una fuerte crítica contra el funcionamiento de la propia ONU.

“Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó Milei desde el estrado de Naciones Unidas. El mandatario cuestionó que el organismo haya dictado resoluciones durante décadas sin conseguir que se avance en la disputa y planteó: “¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar de manera contraria?”.

El presidente sostuvo que la ONU, creada entre otros objetivos para defender la soberanía de sus integrantes, “miró para otro lado” en el caso de Malvinas y cuestionó la falta de instrumentos para garantizar el cumplimiento de sus propias decisiones.

“La de Malvinas no es una cuestión entre la Argentina y el Reino Unido, este organismo debería tomar nota de las resoluciones”, dijo Milei, quien aseguró que la Argentina eligió una “defensa pacífica y efectiva” de su reclamo.

En ese marco, volvió a convocar al gobierno británico al diálogo. “Al Reino Unido lo llamamos una vez más a dialogar para encontrar una solución pacífica y debatir sobre la explotación de los recursos naturales”, señaló.

Pero inmediatamente agregó una definición que marcó el tono de la nueva estrategia que el Gobierno viene desplegando alrededor del conflicto: “No nos vamos a sentar a esperar que la ONU actúe, vamos a tomar cartas en el asunto”.

La referencia a los recursos naturales cobra especial relevancia después de que esta semana las autoridades británicas de las islas extendieran por cinco años las licencias de exploración petrolera offshore, una decisión respaldada por Londres y rechazada por el gobierno argentino.

El discurso de Milei llegó además después de un inusual cruce diplomático entre ambos países dentro de la propia Asamblea General.

El primer ministro británico, Andy Burnham, había señalado el martes que el Reino Unido se mantendría firme frente a cualquier amenaza a los territorios que considera británicos y mencionó expresamente a las Malvinas. La declaración motivó que el canciller argentino Pablo Quirno ejerciera el derecho a réplica ante el plenario.

Quirno reiteró que las islas se encuentran “ilegalmente ocupadas por el Reino Unido” y manifestó la disposición argentina a reanudar negociaciones bilaterales para encontrar una solución pacífica a la controversia.

Ese clima terminó de colocar a Malvinas en un lugar central de la tercera presentación de Milei como presidente ante Naciones Unidas.

El contraste con sus anteriores intervenciones es significativo. En su discurso de 2024 el presidente no mencionó a las islas y en 2025 incluyó el reclamo sobre el final de su exposición y pidió retomar las negociaciones de acuerdo con la resolución 2065 de Naciones Unidas. Este miércoles, en cambio, Malvinas fue uno de los argumentos centrales de su mensaje.

Duras críticas a Naciones Unidas

Milei combinó el reclamo argentino con una nueva embestida contra Naciones Unidas. Calificó al organismo de “inútil” y sostuvo que fracasó tanto por aquello que no logró hacer como por decisiones que, según su visión, nunca debería haber tomado.

El presidente acusó a la ONU de haber acompañado a “dictaduras sangrientas” y a “organizaciones terroristas” y volvió a cuestionar su actuación durante la pandemia de coronavirus. También ratificó su alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel.

El discurso continuó así una línea crítica hacia los organismos multilaterales que Milei ya había desarrollado en sus anteriores intervenciones ante Naciones Unidas, pero esta vez la vinculó directamente con la cuestión Malvinas.