La diputada nacional y ex vicegobernadora Gisela Scaglia dejó en claro que le gustaría volver a acompañar a Maximiliano Pullaro en una fórmula para la Gobernación de Santa Fe en 2027 y reveló que ambos hablaron sobre esa alternativa cuando ella aceptó encabezar la lista de diputados nacionales. Al mismo tiempo, defendió parte del rumbo económico del gobierno de Javier Milei, aunque cuestionó su falta de una política de desarrollo para las grandes ciudades y el interior productivo.

En una entrevista con Radiópolis, por Radio 2, Scaglia evitó confirmar una candidatura a vicegobernadora, pero reivindicó con entusiasmo el lugar que ocupó durante el primer tramo de la gestión provincial.

“El cargo fue el que más disfruté en mi vida política. Fue hermoso y sentí mucho orgullo”, afirmó. Y agregó: “Mi compromiso es con Pullaro y con la provincia, más allá de lo que yo gane o pierda en mi carrera política. Eso no lo voy a cambiar nunca”.

Consultada sobre si, al momento de aceptar la candidatura a diputada nacional, había quedado acordado que posteriormente volvería a integrar una fórmula con Pullaro, respondió: “No en esos términos, pero sí charlamos”.

Scaglia puso especialmente el acento en la relación política que mantiene con el gobernador. “Nosotros tenemos aún hoy mucha química, que fluye bien”, sostuvo.

Y utilizó como contracara la relación entre Javier Milei y Victoria Villarruel.

“Siempre digo: es tan difícil ser uno como ser el vice de alguien. Fijate lo que le pasa al presidente con la vice. Cuando vos querés ser el uno siendo el dos, tenés un problema”, planteó.

En ese sentido, remarcó que durante su paso por la Vicegobernación nunca intentó disputar el liderazgo de Pullaro. “Yo nunca quise ocupar el lugar de Maxi y eso es altamente positivo cuando uno piensa una fórmula. Una fórmula tiene que tener plena sintonía”, señaló.

También reivindicó el peso institucional de la Vicegobernación y, particularmente, la conducción del Senado provincial, que ejerció hasta asumir como diputada nacional. Según sostuvo, ese lugar fue clave para conseguir la aprobación de “leyes fundamentales para la provincia”.

Scaglia también se refirió a uno de los cambios introducidos en el nuevo sistema electoral santafesino: la posibilidad de que haya competencia específica entre candidatos a vicegobernador dentro de un mismo espacio político.

La reforma abre, en los hechos, la posibilidad de que dirigentes como Carolina Losada, Clara García o la propia Scaglia puedan competir por integrar una fórmula.

La dirigente del PRO admitió que la novedad le genera interrogantes.

“No vi nunca lo que está pasando y quiero ver cómo sería una elección de estas características”, señaló.

De todos modos, dijo comprender los argumentos de quienes impulsaron la modificación, vinculados con una mayor transparencia y participación en la definición de las fórmulas.

“Soy una persona de la política. Entiendo lo que votan los legisladores y lo apoyaré, como apoyé muchas veces cosas con las que no estaba plenamente de acuerdo”, dijo.

Y añadió que acepta esas decisiones “en términos de que la mayoría las está eligiendo”.

Scaglia también habló sobre su relación política con el gobierno nacional. Definió al oficialismo santafesino como cercano a algunas decisiones de Milei, pero distante de otras.

“Nuestra cercanía tiene que ver con temas que a la provincia le importan y son importantes para Santa Fe”, explicó.

En ese marco, defendió algunas de las reformas emprendidas por la administración libertaria aun cuando reconoció las dificultades económicas y sociales del presente.

“En el momento dificilísimo que nos toca transitar y con las complicaciones que tiene, yo siempre me pregunto dónde estaríamos si hubiera ganado Massa”, afirmó.

Para Scaglia, el gobierno nacional tiene a favor haber “ordenado la macroeconomía”, haber sincerado “dónde el Estado tiene que intervenir” y haber llevado adelante “reformas que eran necesarias”.

También destacó la disposición de Milei a asumir costos políticos. “Se atrevió a pagar costo político, algo que es difícil de encontrar en la Argentina”, dijo, y trazó allí una comparación con la gestión de Pullaro.

“Acá sí hay algunas similitudes con lo que hicimos en Santa Fe: decir que hay que corregir las cosas aun cuando se pague un costo político alto. Uno no viene a la política a estar cómodo y a que la gente te aplauda”, planteó.

Según la diputada, Milei gobierna además una Argentina distinta de la que encontró Mauricio Macri cuando llegó a la Casa Rosada en 2015.

“Hay una Argentina diferente a la que le tocó a Macri. La gente hoy tolera cosas que a Macri no se las hubiera tolerado”, evaluó.

Sin embargo, Scaglia marcó varias diferencias importantes con la Casa Rosada.

Una de ellas tiene que ver con la relación del Presidente con el periodismo. “Estoy lejos de pensar lo que piensa Milei de los periodistas”, afirmó.

También mencionó como un problema las disputas internas dentro del oficialismo nacional.

“El poder desgasta mucho. Es todo el día, todo el tiempo. Las 24 horas tenés que tomar decisiones. Eso hace que no pueda descansar como cuando no era presidente”, planteó sobre Milei.

Pero agregó que el jefe del Estado “paga también el costo alto de las internas de lo que pasa dentro de su equipo”, algo que consideró perjudicial.

Su crítica principal, de todos modos, estuvo dirigida al modelo de desarrollo. “En la macro es correcto el camino”, afirmó, pero reclamó que el gobierno nacional revise “cómo mira al interior” y especialmente la microeconomía.

“Una política de desarrollo, un proyecto de país desarrollado, no puede venir de la mano de pensar que mágicamente la energía, el gas y el petróleo te van a dar lo que te falta”, sostuvo.

Su argumento es que buena parte de esas inversiones se encuentran geográficamente alejadas de los grandes centros urbanos donde se concentran los principales problemas sociales.

“Me parece perfecto que Neuquén crezca, y Río Negro y San Juan. Pero vos tenés un problema en las grandes urbes: Rosario, Santa Fe, parte de la provincia de Buenos Aires, Córdoba. Hay gente a la que no le llega nada de todo eso”, planteó.

Y concluyó con una definición política sobre el principal déficit que observa en la administración libertaria: “Ahí al gobierno le falta sintonía con la gente”.