El consumo de azúcares añadidos en Argentina es excesivo tanto en niños, niñas y adolescentes como en personas adultas, y supera ampliamente los límites máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así lo indicó un reciente estudio de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina, que analizó la contribución de distintos grupos de alimentos a la ingesta de azúcares añadidos, utilizando datos provenientes de la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS).
La investigación reflejó que los productos ultraprocesados son la principal fuente de azúcares añadidos en la dieta de la población argentina.
A su vez, los autores del estudio identificaron el consumo promedio por grupos etarios y precisaron que en niños, niñas y adolescentes (2 a 17 años) alcanza los 74,5 gramos diarios. Un dato particularmente relevante para estos casos es que casi el 70% proviene de productos ultraprocesados como galletitas, cereales de desayuno y golosinas.
En la población adulta, el consumo promedio es de 66,1 gramos por día, de los cuales casi el 60% proviene también de productos ultraprocesados.
Desde FIC advirtieron que “en ambos grupos poblacionales la ingesta total de azúcares se encuentra muy por encima del límite máximo recomendado por la OMS”.
Por ello, remarcaron que el contenido de azúcares añadidos en los productos mencionados es muy elevado. Un vaso de gaseosa, indicaron, aporta entre 20 y 40 gramos de azúcar, tres galletitas dulces rellenas suman alrededor de 5 gramos y una porción de cereales de desayuno aporta 10 gramos.
“El consumo excesivo de azúcares está directamente vinculado al aumento de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la obesidad y las caries dentales, uno de los problemas de salud más extendidos a nivel mundial”, señaló Victoria Tiscornia, magíster en nutrición e investigadora de FIC Argentina.
Y recomendó que para reemplazar los ultraprocesados “se puede optar por frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales y harinas integrales”, entre otras opciones. “En verano preparaciones simples como helados caseros de fruta, licuados sin azúcar o aguas saborizadas con cítricos son buenas alternativas”, sumó.
La fundación remarcó que la participación de los ultraprocesados en la dieta crece no solo en Argentina, sino a nivel mundial, desplazando a alimentos reales. Por lo tanto, insistieron en la necesidad de “avanzar con políticas públicas que busquen mejorar la alimentación y prevenir enfermedades crónicas no transmisibles”.
Al respecto, consideraron que “las medidas fiscales que se proponen desincentivar el consumo de ultraprocesados, como por ejemplo las bebidas azucaradas, son una medida clave para proteger la salud de la población”.