La aplicación de hormona de crecimiento fue fundamental para que Lionel Messi pudiera completar su proceso de crecimiento durante la infancia. Ahora, un equipo de investigadores argentinos trabaja en una tecnología que podría facilitar la administración de este tratamiento a otros chicos con déficit de producción de esta hormona.
El objetivo es desarrollar una formulación que permita pasar de las aplicaciones diarias, o incluso de las semanales, disponibles actualmente a una administración cada 15 días o más.
La investigación es llevada adelante por científicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet. Por el momento, la tecnología fue validada in vitro y el próximo paso será probarla en animales.
La hormona de crecimiento, también llamada somatotropina, es un medicamento biológico que se utiliza para tratar problemas relacionados con su déficit de producción. El tratamiento es prolongado y, tradicionalmente, requiere aplicaciones inyectables todos los días. Esa frecuencia puede dificultar la adherencia, especialmente porque una parte importante de los pacientes son niños.
“Muchos estudios y publicaciones han mostrado una relativa baja adherencia de los pacientes porque tienen que inyectarse todos los días, antes de ir a dormir, para imitar el ritmo de secreción de esta hormona”, explicaron a la Agencia CyTA-Leloir Paolo Catalano y Martín Desimone, bioquímicos y farmacéuticos, profesores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigadores del Conicet.
Según los investigadores, los pacientes pueden saltear algunas aplicaciones y eso hace que el tratamiento no alcance necesariamente el máximo efecto esperado. Actualmente existen formulaciones desarrolladas por laboratorios internacionales que permiten reducir la frecuencia a una aplicación semanal. El proyecto argentino busca avanzar todavía más en ese sentido.
“El sistema que estudiamos nosotros permitiría administrar la hormona cada 15 días o aun de forma más espaciada”, señalaron Catalano y Desimone.
El desarrollo utiliza hidrogeles y matrices nanotecnológicas que permiten liberar la hormona de manera progresiva y durante un período más prolongado. Los investigadores trabajan con nanopartículas que funcionan como transportadores de la hormona. “Son partículas pequeñísimas, un millón de veces más pequeñas que un milímetro”, explicó Catalano.
La investigación comenzó en 2018 como parte de una tesis realizada en el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN), dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Conicet. El proyecto también involucra al Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) y a la UBA.
En 2023, los resultados obtenidos fueron publicados en el International Journal of Pharmaceutics. Hasta ahora, las pruebas se realizaron en condiciones de laboratorio.
El próximo paso: probarla en ratones
Para determinar si la formulación puede funcionar en un organismo vivo, los investigadores proyectan realizar ensayos en un modelo animal. La idea es trabajar con un grupo del IBYME encabezado por Damasia Becú, que utiliza ratones con una alteración que provoca retraso en el crecimiento.
Se trata de animales que recuperan talla y peso cuando reciben hormona de crecimiento, por lo que pueden servir para evaluar si la nueva formulación permite una liberación prolongada y efectiva. “El próximo paso será trabajar con este grupo para ver si funciona nuestra formulación”, explicaron los investigadores.
El proyecto necesita financiamiento
Para avanzar hacia esa etapa, el equipo necesita contar con hormona de crecimiento y otros insumos específicos para realizar las mediciones. “Necesitamos la provisión de hormona de crecimiento y de algunos reactivos críticos que permiten cuantificarla, que son recursos costosos”, explicó Desimone.
El trabajo requiere además iodo 125 radioactivo para realizar las mediciones mediante radioinmunoensayo. Los investigadores señalaron que actualmente cuentan con dificultades para conseguir los recursos necesarios y cuestionaron el nivel de financiamiento estatal destinado a la investigación científica.
En ese contexto, manifestaron su disposición a establecer convenios de colaboración con empresas que puedan aportar al desarrollo. La eventual transferencia tecnológica podría producirse una vez que la eficacia de la formulación haya sido demostrada.
El objetivo final es conseguir una alternativa que facilite el tratamiento de las personas con déficit de hormona de crecimiento, reduciendo la frecuencia de las inyecciones y, potencialmente, mejorando la adherencia a una terapia que en muchos casos debe sostenerse durante varios años.