Expertos en oftalmología de España pidieron, durante una jornada científica, trabajar en pos de conseguir el cero fluido en la mácula del ojo y, con ello, evitar la ceguera irreversible así como recuperar la agudeza visual en pacientes con edema macular diabético (EDM) y edema macular tras oclusión venosa retiniana (OVR).

Cabe resaltar que el EMD produce la acumulación de fluido en la mácula, la parte de la retina encargada de la visión central y los detalles. Si no se trata a tiempo y en forma adecuada, se puede inflamar y desencadenar una ceguera irreversible.

Por este motivo, oftalmólogos especializados incidieron en la importancia de conseguir una mácula lo más seca posible cuanto antes debido a que, cuanto más tarde se controle el edema macular o la OVR, más se limita la capacidad de recuperación visual.

"El cero fluido es un objetivo terapéutico que ayudará a preservar la estructura de la retina y maximizar la función visual de los pacientes”, explicaron.

La opción de la IA contra la mácula seca

Por otra parte, los oftalmólogos advirtieron que, para reducir el fluido intrarretiniano, es importante elegir el tratamiento correcto durante la consulta médica. En este sentido, indicaron que tener una mácula más seca no se consigue solo “intensificando el tratamiento” sino “seleccionando la estrategia adecuada para cada paciente en el momento idóneo”.

El evento también destacó el uso de la inteligencia artificial (IA) en las consultas, una tecnología que, en opinión de los expertos, no sustituye al oftalmólogo, sino que permite tomar decisiones más precisas y personalizadas con el paciente, gracias a que mejora la toma de datos clínicos y su análisis.

“Las herramientas de inteligencia artificial nos permiten recoger, ordenar y analizar grandes volúmenes de información de forma objetiva y reproducible, algo fundamental en patologías tan complejas como las de la retina”, puntualizaron.

En la jornada, también se mostraron ejemplos de cómo mejorar el cribado de los pacientes con diabetes mediante algoritmos, usar ‘software’ de cuantificación automática de biomarcadores o incorporar robots y sistemas automatizados para pruebas diagnósticas en consulta, lo que ayuda a identificar mejor la presencia y evolución del fluido y a monitorizar la respuesta al tratamiento.

Fuente: EFE.