Un pequeño corte en casa, una raspadura después de una caída o una quemadura mientras se cocina son situaciones cotidianas que, en muchos casos, pueden tratarse sin acudir a un centro de salud. Sin embargo, saber cómo actuar es fundamental para evitar complicaciones y favorecer la recuperación de la piel.
¿Conviene utilizar yodo o clorhexidina? ¿Es mejor dejar la herida al aire o cubrirla con una gasa? Estas son algunas de las dudas que respondió una enfermera de cirugía general y aparato digestivo del Hospital de Alcañiz, en Teruel, y vocal de la Sociedad Española de Heridas (SEHER).
El primer paso para curar una herida es limpiarla con agua potable, con el objetivo de eliminar la suciedad y otros contaminantes. Si se produjo en un entorno con mayor riesgo de infección o la zona está muy sucia, puede ser conveniente utilizar un antiséptico, como la povidona yodada o la clorhexidina. En ambos casos, es importante revisar las indicaciones del producto antes de aplicarlo.
La povidona yodada requiere precauciones especiales como, por ejemplo, no utilizarse en bebés menores de un año y se desaconseja durante el embarazo y la lactancia. Según explicaron, cuando existe una herida abierta o una quemadura extensa, la absorción del producto puede ser mayor. Un uso excesivo o reiterado podría provocar alteraciones, por ejemplo, en la función tiroidea. Con la clorhexidina también hay que tener precaución en bebés y respetar las recomendaciones del prospecto.
Una vez limpia, la herida no debería dejarse al aire, sino cubrirse con una gasa, una tirita o un apósito que la proteja. La humedad favorece el proceso de cicatrización porque ayuda al funcionamiento de los fibroblastos, las células que participan en la reparación de los tejidos. Para las pieles sensibles, como las de bebés y personas mayores, existen apósitos con base siliconada que pueden retirarse con menos riesgo de dañar la piel.
En cuanto a la frecuencia de los cambios, la recomendación es evitar retirar el apósito todos los días si no es necesario y mantenerlo mientras la evolución sea favorable. Sin embargo, si aparece dolor, enrojecimiento o secreción, es importante que un profesional evalúe la lesión. También deben consultar desde el inicio las personas con diabetes o problemas circulatorios, venosos, arteriales o del sistema linfático, ya que pueden tener mayor riesgo de complicaciones.
Qué hacer ante una quemadura doméstica
Si la quemadura se produce al cocinar o al tocar una plancha caliente, lo primero es enfriar la zona con agua corriente fresca, sin aplicar hielo directamente sobre la piel. Si solo queda enrojecimiento, puede considerarse un producto sanitario a base de aloe vera. En cambio, si la zona se inflama o la lesión parece más profunda, es importante acudir a un profesional para que determine el tratamiento adecuado.
Si aparecen ampollas, la recomendación es mantener la quemadura cubierta y solicitar una valoración sanitaria. Aunque la lesión parezca superficial, puede existir un daño más profundo debajo de la ampolla. La enfermera destaca la importancia de recurrir a la atención primaria para evaluar la gravedad y evitar minimizar una lesión que podría requerir cuidados específicos.
Por último, si la quemadura se produjo por contacto con un producto corrosivo, es necesario acudir a un centro de salud o a un servicio de urgencias y llevar el envase del producto para facilitar la evaluación. En estos casos, la atención profesional permite determinar el alcance de la lesión y las medidas que deben seguirse para evitar complicaciones.
Fuente: EFE.