El cáncer de vías biliares intrahepático es uno de los tumores hepáticos más agresivos y difíciles de tratar. Se origina en los conductos que transportan la bilis desde el hígado hacia el intestino y suele diagnosticarse en etapas avanzadas porque, en sus comienzos, provoca pocos síntomas o estos son inespecíficos, como dolor abdominal o pérdida de peso. Como consecuencia, solo una minoría de los pacientes puede acceder a una cirugía, que actualmente es la única alternativa con posibilidades de curación.

En los casos en los que la enfermedad ya no puede operarse, el tratamiento habitual combina inmunoterapia con los medicamentos gemcitabina y cisplatino. Sin embargo, muchos tumores desarrollan resistencia a estos fármacos, lo que limita su eficacia y reduce las posibilidades de controlar la enfermedad.

Ahora, una investigación del Centro de Investigación del Cáncer (CIC), de España, identificó uno de los mecanismos que explica por qué ocurre esa resistencia. El trabajo demostró que el problema no está únicamente en las células tumorales, sino también en el llamado microambiente tumoral, es decir, el conjunto de células que rodean al cáncer y que influyen en su crecimiento y comportamiento.

Los científicos descubrieron que los fibroblastos, unas células de soporte presentes alrededor del tumor, actúan como un verdadero "escudo" frente a la quimioterapia. Estas células expresan una proteína denominada ZEB1, que activa mecanismos capaces de impedir la muerte celular y, además, libera sustancias que ayudan a proteger a las células cancerosas de los efectos de los medicamentos.

Entre esas sustancias se encuentran tres moléculas (CTGF, IL6 e IL8) que favorecen la supervivencia del tumor incluso durante el tratamiento. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron muestras de pacientes y utilizaron modelos celulares tridimensionales que reproducen con mayor precisión el comportamiento de un tumor real, permitiendo observar cómo interactúan las células cancerosas con su entorno.

A partir de estos hallazgos, el equipo también evaluó una posible estrategia para debilitar ese mecanismo de defensa. En modelos experimentales probaron venetoclax, un fármaco que ya se utiliza para tratar algunos cánceres de la sangre, y comprobaron que, al combinarlo con gemcitabina y cisplatino, aumentaba la sensibilidad del tumor a la quimioterapia.

Si bien los resultados son prometedores, los investigadores advierten que todavía se trata de evidencia obtenida en modelos experimentales y que serán necesarios estudios clínicos en pacientes para confirmar su utilidad. De comprobarse su eficacia, esta combinación terapéutica podría convertirse en una nueva herramienta para mejorar el pronóstico de una enfermedad que hoy continúa representando uno de los mayores desafíos dentro de la oncología hepática.

Fuente: SINC.