Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) de España identificó un mecanismo que regula la forma en que el organismo utiliza la grasa almacenada para producir energía. El estudio, publicado en la revista científica The EMBO Journal, aporta nuevos conocimientos sobre el metabolismo y podría contribuir al desarrollo de futuros tratamientos para enfermedades metabólicas.
Las protagonistas de este proceso son las mitocondrias, estructuras presentes en las células que generan la mayor parte de la energía que necesita el cuerpo para funcionar. En un tipo de grasa conocido como tejido adiposo marrón, especializado en producir calor y gastar energía, algunas mitocondrias permanecen unidas a las gotas donde se almacena la grasa, mientras que otras pueden separarse para facilitar su utilización como combustible.
Los investigadores descubrieron que el calcio presente en el interior de las mitocondrias actúa como una señal que determina cuándo estas deben separarse de las reservas de grasa. Según explicó la investigadora Rebeca Acín-Pérez, este cambio permite que las enzimas encargadas de degradar las grasas accedan a los lípidos almacenados y los conviertan en energía para el organismo.
El trabajo también identificó el papel de una proteína llamada NCLX, responsable de regular la salida de calcio de las mitocondrias. Cuando su actividad disminuye, aumenta la cantidad de calcio en estas estructuras, se favorece su separación de las gotas de grasa y el organismo incrementa el uso de los lípidos como fuente de energía. Además, otra proteína, denominada PDE2A, participa de manera indirecta en este mecanismo al regular los niveles de calcio dentro de las células.
Los científicos también evaluaron qué ocurre cuando este sistema se modifica mediante fármacos. En modelos animales de obesidad observaron que inhibir la proteína PDE2A redujo la degradación de grasa y favoreció que el organismo utilizara glucosa como fuente de energía, un cambio que se asoció con un mejor control del metabolismo y un mayor gasto energético.
Aunque los resultados todavía corresponden a investigaciones experimentales, los autores consideran que este hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre cómo el organismo regula el uso de la energía. Comprender estos mecanismos podría facilitar el desarrollo de futuras terapias para tratar la obesidad y otras enfermedades metabólicas relacionadas con el funcionamiento del metabolismo.
Fuente: SINC.