El Ministerio de Salud de la Nación anunció una profunda actualización del Sistema Nacional de Sangre con el objetivo de modernizar los procesos de donación, transfusión y gestión de los servicios de hemoterapia en todo el país. La medida, que entró en vigencia tras su publicación en el Boletín Oficial, incorpora nuevos estándares científicos y tecnológicos para garantizar mayor seguridad tanto a los pacientes como a los donantes.

A través de un mensaje difundido en la red social X, la cartera sanitaria destacó que los nuevos criterios de selección de donantes se basan en evidencia científica y estándares internacionales. Según explicaron, la evaluación dejará de centrarse en grupos poblacionales considerados de riesgo para enfocarse exclusivamente en conductas individuales objetivas, lo que permite reducir prácticas discriminatorias y mejorar la precisión de los controles.

Uno de los cambios más relevantes es el reemplazo del modelo de donación de reposición por un sistema basado en la donación voluntaria, habitual y no vinculada a un paciente específico. En este marco, quedará prohibido exigir la presentación de donantes como condición para recibir atención médica o acceder a una cirugía, salvo en situaciones con justificación terapéutica específica.

Desde el Ministerio señalaron que este cambio permitirá aliviar la carga que históricamente recaía sobre pacientes y familiares para conseguir sangre. Además, remarcaron que los donantes voluntarios y habituales presentan menores tasas de infecciones transmisibles, lo que contribuye a una mayor seguridad transfusional.

La normativa también actualiza los requisitos para donar sangre. Entre las novedades, se elimina la necesidad de realizar ayuno previo y se recomienda ingerir al menos medio litro de agua o bebidas con sales media hora antes de la extracción. Asimismo, gracias a los avances en las pruebas de detección, se redefinieron los períodos de espera para personas que hayan estado expuestas recientemente a determinados factores de riesgo.

Otro de los ejes de la reforma es la consolidación de una red integrada de sangre a nivel nacional. Para ello, se fortalecerán los Centros Regionales de Hemoterapia y se avanzará gradualmente en la desactivación de los bancos de sangre intrahospitalarios, con el propósito de optimizar recursos, mejorar la eficiencia y elevar los estándares de calidad y seguridad.

Además, todos los centros de hemoterapia, bancos de sangre y servicios de medicina transfusional deberán informatizar sus registros y garantizar sistemas de trazabilidad. Esto permitirá monitorear cada etapa del proceso, desde la promoción de la donación hasta la transfusión al paciente. La norma también incorpora nuevas regulaciones para terapias celulares y componentes especiales como el Plasma Rico en Plaquetas y el Suero Autólogo Oftalmológico. Las instituciones tendrán un plazo máximo de dos años para implementar las adecuaciones tecnológicas y estructurales previstas.

Fuente: Agencia NA.