La Organización Panamericana de la Salud (OPS) intensificó en los últimos días su apoyo a los países de América para fortalecer la preparación frente al ébola, luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por el brote que afecta a República Democrática del Congo y Uganda.
Si bien hasta el momento no se registraron casos en el continente americano y el riesgo sigue siendo bajo, la OPS activó su Sistema de Gestión de Incidentes para coordinar acciones preventivas y mejorar la capacidad de respuesta de los sistemas de salud. El objetivo es que los países puedan detectar rápidamente un posible caso importado, aislarlo y evitar contagios.
“El riesgo para la región es bajo, pero la preparación es fundamental”, señaló el director de Emergencias en Salud de la OPS, Ciro Ugarte. Según explicó, incluso ante una amenaza reducida, los países deben estar listos para actuar con rapidez y proteger tanto al personal sanitario como a la comunidad.
Entre las medidas que se están reforzando aparecen la vigilancia epidemiológica, la capacidad de diagnóstico en laboratorios, el control de infecciones y la coordinación entre hospitales, aeropuertos y autoridades sanitarias. También se trabaja en protocolos para el manejo seguro de pacientes y el seguimiento de contactos estrechos.
Como parte de esta estrategia, la OPS organizó una reunión técnica regional en la que participaron casi 400 especialistas y funcionarios de salud de 30 países de América. Durante el encuentro se abordaron temas clave como bioseguridad, atención clínica, evacuación médica y entierros seguros, además de compartir experiencias y lecciones aprendidas de otros brotes.
La preparación también incluye herramientas tecnológicas y capacitación internacional. En una próxima sesión regional se profundizará el uso de Go.Data, una plataforma digital desarrollada por la OMS para rastrear contactos y fortalecer la vigilancia sanitaria durante emergencias. Además, se analizarán experiencias recientes en la respuesta al sarampión y al ébola en otros países.
La OPS también publicó nuevas guías técnicas sobre el manejo y transporte seguro de muestras de laboratorio y anunció el envío de materiales y reactivos para detectar el ebolavirus Bundibugyo, la variante involucrada en el brote actual. En paralelo, la organización ayuda a coordinar el envío de muestras sospechosas a laboratorios especializados de referencia internacional.
De hecho, en mayo se activó un operativo preventivo luego de que viajeros con antecedentes de haber estado en zonas afectadas llegaran a Bahamas. Las muestras fueron enviadas a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta, en Estados Unidos. Finalmente, los resultados dieron negativo para ébola, pero el episodio sirvió para poner a prueba los mecanismos de respuesta rápida.
Actualmente, el brote en África continúa en evolución. Según datos actualizados al 2 de junio de 2026, República Democrática del Congo registra 344 casos confirmados y 60 muertes, mientras que Uganda reportó 15 casos y una muerte, incluyendo contagios entre trabajadores de la salud. La OMS considera que el riesgo es muy alto dentro de los países afectados, alto en la región africana y bajo a nivel global.
El ébola es una enfermedad grave que se transmite por contacto directo con sangre o fluidos corporales de personas infectadas o con objetos contaminados. Aunque todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos autorizados para la variante Bundibugyo, la atención médica temprana mejora las posibilidades de supervivencia. Por eso, los especialistas remarcan que la detección rápida, el aislamiento y el rastreo de contactos siguen siendo las herramientas más importantes para controlar los brotes.
Fuente: PAHO/OPS.