La lactancia materna puede presentar dificultades por distintos motivos y uno de ellos es la anquiloglosia, una condición en la que el frenillo lingual del bebé limita el movimiento de la lengua. Esto puede interferir en el agarre al pecho y en la succión. Especialistas destacan la importancia de evaluar la funcionalidad de la lengua y su impacto en el bienestar de la madre y el bebé.
Cómo identificar las dificultades durante la lactancia
Entre las señales que pueden alertar sobre una posible limitación funcional del frenillo se encuentran las tomas muy prolongadas, el cansancio del bebé mientras se alimenta y una ganancia de peso insuficiente. En la madre, en tanto, pueden aparecer dolor o grietas en los pezones y dificultades para vaciar el pecho, que pueden favorecer la ingurgitación mamaria o la mastitis.
Por eso, ante problemas durante la lactancia, los especialistas recomiendan evaluar el binomio madre-bebé. No alcanza con observar la anatomía de la lengua, también es necesario analizar cómo se mueve durante la toma, qué dificultades presenta el bebé y cuáles son los síntomas que experimenta la madre.
Qué signos pueden alertar sobre un frenillo restrictivo
Los chasquidos durante la toma, la pérdida frecuente del agarre, los movimientos asimétricos de la lengua y la dificultad para mantener un buen sellado al succionar son algunos de los signos que pueden orientar la evaluación.
Sin embargo, estos indicadores no permiten establecer un diagnóstico por sí solos. Los expertos sostienen que las escalas clínicas pueden ayudar a organizar la exploración, pero no reemplazan el criterio profesional ni la evaluación de un equipo multidisciplinario. Cada caso requiere una valoración individualizada.
Cuándo se indica una intervención
La presencia de un frenillo lingual restrictivo no significa que sea necesaria una cirugía en todos los casos. Cuando la limitación afecta la movilidad de la lengua y dificulta la lactancia, puede considerarse una frenectomía, un procedimiento que consiste en seccionar el frenillo para liberar el movimiento lingual.
La indicación debe analizarse de manera individual y, según las necesidades de cada caso, el abordaje puede incluir rehabilitación miofuncional y acompañamiento en lactancia. La intervención puede contribuir a reducir el dolor materno y mejorar el agarre o la eficacia de la succión en algunos bebés, aunque no garantiza por sí sola una lactancia satisfactoria.
Por este motivo, los especialistas subrayan la importancia de un abordaje integral, con apoyo durante la lactancia y seguimiento de la funcionalidad de la lengua después del procedimiento. El objetivo es determinar si existe una limitación real, evaluar sus consecuencias y acompañar a la familia en la búsqueda de soluciones adecuadas para cada situación.
Fuente: EFE.