Los coronavirus utilizan la maquinaria de las células humanas que infectan, a la vez que la modifican para tener condiciones óptimas que les permitan fabricar proteínas virales y propagarse con mayor rapidez. Así lo determina un nuevo estudio de la Universidad Pompeu Fabra (España) cuyos hallazgos se publicaron en Nature Communications.
En el trabajo, los expertos identificaron enzimas que modifican los ARN de transferencia (ARNt), es decir, a pequeñas piezas celulares necesarias para construir proteínas; como elementos clave para la infección por coronavirus. Sucede que estas enzimas logran activarse por respuesta al estrés que supone la infección vírica, y podrían constituir una nueva diana terapéutica para el desarrollo de fármacos antivirales de amplio espectro contra los coronavirus.
Estos últimos 25 años se presenciaron tres grandes brotes de enfermedades respiratorias causadas por coronavirus, pasando de animales a humanos: SARS-CoV-1 en 2002, el MERS en 2012 y el SARS-CoV-2 en 2019. Mientras que las dos primeras causaron epidemias, el SARS-CoV-2 desencadenó una pandemia que causó más de 7 millones de muertes.
“Los coronavirus son muy peligrosos por su capacidad de generar nuevas variantes capaces de infectar a humanos tras circular en reservorios animales”, indicaron desde la investigación. Y añadieron: “Actualmente no tenemos ningún fármaco antiviral de amplio espectro eficaz frente a los coronavirus. Así que cuando emerja un nuevo coronavirus, un escenario considerado muy probable en la comunidad científica, estaremos como a finales del 2019, cuando no teníamos fármacos para controlar la propagación”.
“Curiosamente, los coronavirus necesitan unos ARNt que están en baja concentración en las células. Por eso nos preguntamos, ¿cómo puede un virus propagarse tan deprisa dentro de una célula donde no abundan los ARNt que necesita para fabricar sus proteínas virales?”, explicaron.
Aprovechar el cambio
El estudio muestra que la infección provoca un estrés que modifica químicamente los ARNt y cambia el funcionamiento de la maquinaria celular. Así, la célula deja de estar optimizada para producir sus propias proteínas y pasa a tener las condiciones ideales para responder al estrés.
Los coronavirus aprovechan esta situación, debido a que "para fabricar proteínas de respuesta al estrés se necesitan los mismos ARNt que necesitan los coronavirus para fabricar sus proteínas virales".
Dicho reajuste, impulsado por enzimas celulares que modifican los ARNt, permite que los coronavirus aceleren la producción de sus proteínas sin necesidad de generar una nueva maquinaria, ya que alteran la que existe: "Como los cambios en los ARNt son modificaciones de la maquinaria que ya tiene la célula y no generación de nuevas ‘piezas celulares’, la producción de proteínas virales se da rápidamente y los coronavirus pueden propagarse muy deprisa".
La modificación de los ARNt se pudo observar tanto en SARS-CoV-2, asociado a infecciones graves, como en HCoV-OC43, que suele causar cuadros muy leves parecidos a un resfrío. Por tanto, podría tratarse de una estrategia común entre distintos coronavirus. Además, cuando se bloquea la actividad de estas enzimas modificadoras, la producción de proteínas virales disminuye de forma significativa.
“La enzima de modificación de los ARNt es una candidata que promete para desarrollar antivirales de amplio espectro capaces de frenar la propagación de los coronavirus”, señalaron. Y agregaron: “Un fármaco de este tipo nos permitiría contener las infecciones causadas por nuevos coronavirus desde sus fases iniciales y evitar su rápida expansión, y por tanto, la generación de nuevas pandemias”.
Fuente: SINC.