La actividad de seis genes distintos podría ayudar a anticipar la evolución de las personas con leucemia mieloide aguda (LMA), un tipo de cáncer de la sangre cuyo pronóstico puede variar considerablemente entre pacientes. Así lo determinó un estudio realizado por investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona y publicado en la revista científica Science Advances.
El equipo desarrolló un sistema de puntuación, denominado PHFScore, que combina la actividad de seis genes para identificar grupos de pacientes con perspectivas de supervivencia diferentes. La investigación abre una nueva línea para mejorar las herramientas que permiten estimar cómo evolucionará la enfermedad y cuál podría ser la respuesta a las terapias disponibles.
Los investigadores identificaron tres genes (CARMIL1, HOPX y ALDH1A1) cuya actividad era mayor en pacientes con una evolución desfavorable. En cambio, otros tres (CALR, STAR y PHF19) presentaban niveles de actividad más bajos en ese grupo. La combinación de estos indicadores permitió obtener información pronóstica más precisa que la evaluación de un solo gen.
El trabajo se apoyó en un proceso que alternó experimentos de laboratorio con ratones y el análisis de historiales clínicos de pacientes. A partir del cruce de ambas fuentes, los científicos buscaron genes cuyo comportamiento fuera consistente en los modelos experimentales y en las personas con leucemia mieloide aguda.
Uno de los puntos de partida fue el gen PHF19, estudiado durante más de una década por el laboratorio del investigador Luciano Di Croce, autor sénior del trabajo. Este gen participa en mecanismos epigenéticos, es decir, procesos que regulan la actividad de otros genes y que intervienen en la diferenciación celular, mediante la cual las células inmaduras adquieren características especializadas.
En investigaciones previas, el equipo había observado que los ratones sin PHF19 desarrollaban alteraciones similares a las del síndrome mielodisplásico, una afección en la que las células sanguíneas no maduran correctamente. Aunque la pérdida de este gen no provoca leucemia por sí sola, puede favorecer condiciones celulares que faciliten su desarrollo cuando aparecen otras alteraciones.
Para profundizar en ese mecanismo, los científicos introdujeron un gen causante de leucemia en células sanguíneas de ratones con y sin PHF19. Las células que carecían de este factor formaron más colonias en el laboratorio y lograron implantarse con mayor facilidad al ser trasplantadas. Además, permanecieron en un estado inmaduro, similar al de las células madre, una característica asociada con el desarrollo de la enfermedad.
Los resultados también mostraron diferencias relevantes en pacientes adultos jóvenes. Quienes presentaban niveles más bajos de PHF19 sobrevivieron menos tiempo y tuvieron menores probabilidades de alcanzar la remisión después de la quimioterapia estándar. Según los datos del estudio, menos de la mitad de los pacientes de ese grupo logró la remisión, frente a una proporción de hasta el 85% entre quienes tenían niveles más altos del gen.
Los autores consideran que el PHFScore podría contribuir al desarrollo de futuras pruebas pronósticas. Como parte de la evaluación de una posible leucemia mieloide aguda ya se obtiene una muestra de médula ósea para analizarla en el laboratorio, estudiar la actividad de estos seis genes podría resultar más sencillo y económico que realizar un análisis genético más amplio. Sin embargo, la herramienta todavía requiere validación antes de incorporarse a la práctica clínica y no reemplaza los estudios ni las evaluaciones que se utilizan actualmente para definir el pronóstico y el tratamiento de cada paciente.
Fuente: SINC.